Cuando a tu hija le gustan carros... ¡horror! [NO. Los juguetes no tienen género]



Este tiempo lejos ha sido también un tiempo de reconectar con amigos que dejamos, con amigos que obviamente preguntan tanto por nosotros como por mi hija. Y sin importar el idioma, nacionalidad o cultura, siempre alguien te preguntará que le gusta a tu hijo(a).

Y te escucharán seguro atentamente para en función a tu respuesta sacar sus conclusiones y decirte en voz alta lo que piensan: “es toda una princesa”, “que niño tan aventurero”, etc.

Pero, ¿qué pasa cuando a tus hijos les gusta algo que no entra dentro de las leyendas urbanas de lo que es “normal”?

Hace unas semanas justamente salimos con unos amigos a pasear a un sitio muy bonito que tenía un lugar especial para los niños. Y mientras Eva jugaba, nosotros tomábamos algo y la mirábamos en primera fila desde una mesa cercana.

¿Qué vimos? Que jugaba y abrazaba a una muñeca, y luego se aburría y la dejaba para ir a investigar un tren que había cerca, y unos carritos. Luego volvía a agarrar un cochecito y paseaba un osito, para luego ver un dinosaurio y hacernos muecas como si fuera un tiranosaurio Rex.

Obviamente mis amigos sorprendidos me preguntaron: ¿le gustan los dinosaurios? A lo que respondí: “¡Sí! Le fascinan los dinosaurios, los carritos, las pelotas ...”

No pude terminar de contar todo lo que gustaba a mi hija porque mi amiga me interrumpió para decirme “¡Tu hija es un niño!”

[Baldazo de agua fría] Que cólera me dio no haber reaccionado en ese instante. El comentario me agarró tan desprevenida y justo en ese momento Eva me llamaba para que juegue con ella y no pude responderle.

La próxima vez que alguien me diga algo parecido me aseguraré de responder que no, los juguetes no tienen género. Ni los juguetes, ni los colores. Ya basta de querer encasillar a todo el mundo y más aun a los niños.

Un niño puede jugar con muñecas tanto como una niña puede jugar con carros y eso no los hace ni más ni menos masculinos o femeninos.

Me encanta ese dibujo donde una señora le increpa a una niña que no debe jugar con carros y ella responde que su mamá maneja uno más grande. Creo que de ahora en adelante esa será parte de mi respuesta para quien quiera catalogar los gustos de cualquier niño(a).

Decirle a un niño que no puede jugar con muñecas es como decirle a un padre que no debe cuidar a sus hijos, decirle a una niña que no puede jugar con dinosaurios es como decirle a una mujer que no puede gustarle la ciencia.

¡Dejémosles explorar el mundo!

Y con esto pienso en todos los posts que veo en Facebook con historias de niños vestidos de Elsa de Frozen, de un niño que usó unas ballerinas rosadas al colegio, entre tantas otras.
Más allá de la doble moral, más allá de los estereotipos típicos, yo me pongo a pensar desde la edad del niño.

Porque todo tiene un motivo, un origen. ¿Por qué un niño querría vestirse como Elsa de Frozen y una niña como Batman? Porque quieren ser héroes, así de simple, una película que ha sido un éxito, que muestra las aventuras de una persona que hace hielo, ¡que increíble! ¿Porque no jugar a que tienes ese poder? ¿Qué te importa que sea mujer o no? Los niños son tan puros que ven más que eso.

Yo sé porque le gustan a mi hija los carros: su abuelo siempre la sentaba al timón del carro (estacionado por si acaso) y la dejaba jugar con el timón, la bocina, la radio. Y lo veía irse y llegar en carro, es lo más lógico que le llame la atención luego jugar con carros.

¿Por qué le gustan los dinosaurios? Por Peppa y George. El hermanito que es fanático de los dinosaurios y solo dice “dinosaurio” hizo que ella reconozca al tiranosaurio y luego se interese en el resto de especies.


Feliz con su dinosaurio mientras le cortan el pelo

¿Por qué le gustan las muñecas? Porque quiere imitar como la cuidamos a ella, porque le gusta pasearla como lo hacemos nosotros, darle de comer, bañarla...



Todos se secan al salir del baño J
Todos, absolutamente todos los intereses de mi hija vienen de su experiencia con el mundo, de lo que se ha ido presentando ante sus ojos y ella ha ido eligiendo que le interesa más y que menos. Y así seguirá siendo por el resto de su vida. Irá descubriendo diferentes deportes, idiomas, cursos, juegos, países...y ella irá decidiendo que le gusta más, en que se irá desarrollando mejor.

¿Y todo comienza cómo? Jugando...


¡¿A quien no le gustan los dragones?!

#FelicidadPura