Crianza con amor



En otro post les conté de mi hambre insaciable de investigación pre-parto. Investigué cómo quería que fuera mi parto, cómo quería criar, cómo hacer dormir, cómo  hacer comer, cómo dar de lactar, cómo quería ser... En fin, en la cabeza tenía un molde de cómo sería como madre. Claramente después ese molde se fue al tacho. Hoy, con un poco más de millas en mi haber, pienso en todo lo que leí acerca de criar hijos. Pienso en cómo hay varias corrientes de crianza. Por ejemplo la de los padres que crían con apego, los padres que usan métodos conductistas, los padres helicóptero, los padres autoritarios, los padres tigre o los padres free-range. Todos modelos que proponen cosas distintas como "siempre hacer caso a los hijos", o "siempre mostrarles autoridad", o "no premiarlos cuando nos manipulan", o "dejar que se críen por sí solos", etc. Si buscas opciones en internet y en las librerías hay de todo. Pero, ¿deberíamos estar leyendo sobre estilos de crianza?

Una vez que me convertí en mamá me di cuenta que todo lo que había planeado no funcionó. La maternidad es una mezcla de improvisación, instinto y de cruzar los dedos a ver si te liga. Yo no encuentro la forma en que crío a mi hijo en ningún libro ni puedo clasificarme en ninguna de las corrientes de las que leí. No puedo estar criando con apego ya que en las áreas donde el apego me resultaba demasiado agotador opté por otras soluciones. No puedo estar criando de la forma conductista porque creo firmemente que los bebés no tienen la habilidad de manipular a sus padres. No puedo estar criando como madre helicóptero porque ahora que han pasado varios meses me he relajado y no soy una mamá sobreprotectora. Así puedo seguir hasta darme cuenta que la crianza de Esteban no cae en ninguna clasificación. Por ahí hay pinceladas del apego, por allá otras de corrientes que no sé si existan, en fin, no terminamos siendo ni lo uno ni lo otro.

Nos clasificamos simplemente como una familia que cría a un hijo con mucho amor. Y hoy me inquieta un poco pensar en las teorías sobre las que leí. En retrospectiva, siento que esos artículos, libros, webs y blogs me estaban diciendo cómo criar a mi hijo cuando NADIE tiene derecho a hacerlo. Yo creo que si crías con amor es suficiente. De todas maneras estás haciendo un buen trabajo. Y amor PUEDE significar dar el biberón, dormir en cuartos diferentes, pasear en coche, hacer dormir en la cuna. Amor puede significar que vayan al nido desde el año, que te dé una mano una nana y que la mamá vaya a trabajar. Amor puede significar poner reglas, enseñarle a hacer cosas que no necesariamente le gusten y no ser padres complacientes. El amor se puede demostrar de mil maneras y puede estar en nuestra dedicación como padres, nuestro cariño hacia ellos, el tiempo de calidad y en pasar un rato divertido.


Si crías con amor lo estás haciendo bien, de eso no hay duda.