¿Y ya viene el segundo?



Cuando nació Esteban me quedé sorprendida de lo difícil que es ser mamá. Los primeros meses, con un cuerpo totalmente ajeno, esclava de mi hijo, sin haber salido, sin haber descansado y con los nervios de punta, estaba segura que Esteban se iba a quedar hijo único. Al haber tenido algunos problemas para concebir, mi esposo y yo habíamos hablado de comenzar a intentar tener el segundo “rápido”. Pero ahora, habiendo vivido todo esto, pensaba que estaría loca si intentara tener otro inmediatamente.

Hoy se cumplen casi nueve meses desde que Esteban nació. La tormenta ya pasó, las aguas se calmaron, y aunque de vez en cuando tenemos unas noches de locos como hace unos días que Esteban se enfermó, por fin estamos más tranquilos. De nuevo nos adaptamos a la situación. De nuevo hablamos de la posibilidad de un segundo hijo.

¿Acaso te volviste loca? ¿Qué, no tienes memoria? ¿No te acuerdas que hace unos meses tenías ideas suicidas, querías matar a alguien, querías escaparte lejos e irte sin mirar atrás? Sí, claro que me acuerdo. Hasta ahora hay momentos en que me jalo los pelos y de nuevo estoy convencida de que no quiero volver a “prestar” mi cuerpo a un bodoque que me hará tener nauseas, un sobrepeso de 15kg, que saldrá de mí dejando todo roto a su paso, que tendrá una obsesión inevitable con mis tetas y colgará de ellas feliz de la vida, que no me dejará dormir y sabe Dios con qué otra sorpresita más vendrá debajo del brazo.

Pero de todas maneras quiero un hermano para Esteban y no estoy segura si quiero dejar que todo se calme aún más para después volver a comenzar. ¿No será mejor salir embarazada ya y sufrir horrible tres años seguidos? ¿O será mejor esperar a que Esteban tenga dos o tres añitos para después volver a comenzar recargada y sufrir con menos intensidad pero por un tiempo más largo? No sé. Solo sé que de nuevo tenemos una rutina, que Esteban en tres cortos meses más cumplirá su primer año, que pronto él será menos bebé y más niño.

Las cosas son cada vez más fáciles y manejables. Mi esposo y yo nos hemos vuelto más tolerantes y flexibles. Hemos sobrevivido al caos que trae un bebé y ahora disfrutamos de mil y un momentos de risas y felicidad con Esteban. ¿Será momento de agregar otro integrante al equipo?