No todas dormimos bien de noche



Antes que Fausto naciera escuche a todas las mamás de mi vida decir que los bebés recién nacidos comen cada 3 horas. Así que el primer mes de Fausto lo pasé despertándolo todas las madrugadas para darle leche. Hasta que tuvimos el control del primer mes con su pediatra. Carlos Prialé muy fiel a su estilo me dijo que dejara en paz a Fausto, que no lo despertara para tomar leche y que disfrutara del hecho que podía dormir sin interrupciones.

Desde ese día Fausto y yo hemos sabido dormir de corrido, salvo los días que él esta enfermo, asustado o simplemente con mucha energía como para dormir. Es exactamente eso, lo que últimamente esta sucediendo en mi casa. Todos las noches debo negociar con Fausto para ponerle pijama y lo que antes me tomaba 10 minutos para hacerlo dormir, ahora puede ser más de una hora. No es solo eso, todas las madrugadas se levanta con la excusa de tomar agua o querer leche con el fin de empezar una conversación y nadie lo para.

Le he pedido consejos a mi doctor, mamá, tías, amigas, hasta he escuchado consejos de papás. Así que deseo compartir con ustedes algunos de los “secretitos” que he aplicado. No podría afirmar si todos son efectivos, porque no he aplicado todos. Sin embargo, muchos de ellos me ayudan.

Básico es un horario. Mi madre me lo decía siempre. Fausto tiene que despertarse y acostarse a la misma hora todos los días. Despertarlo es fácil, el trabajo es hacerlo dormir. Todos los días le pongo pijama a las 8:00pm y así no duerma inmediatamente, Fausto sabe que es hora de quedarse en cama. Los niños no saben que hora es cuando se van a dormir, solo diferencias si es de día o de noche. Así que no importa lo que hayan hecho en el día si lo alistan para dormir todos los días a la misma hora, ellos van a saber que es hora de descansar. Hoy noches que se queda dormido inmediatamente con la leche, peor hay otras donde sufro, es más, me quedo dormida antes que Fausto. Pero no me rindo, se que el horario es importante.

Minimizar la actividad en la noche. He aprendido que es mejor leerle cuentos o pintar y dibujar con Fausto antes de dormir, que jugar a las “guerritas”, saltar en la cama o competir en carreras. Si hacemos mucho ejercicio en la noche Fausto se activa, se llena de energía y adiós sueño. En cambio si nos acurrucamos con un libro o nos sentamos a pintar el se tranquiliza y a la hora de alistarnos para ir a dormir deja de luchar conmigo. Claro que cuando papá esta en casa, esta regla se rompe. Frank se vuelve cómplice de Fausto y los dos arman una fiesta de saltos, gritos y volantines en la casa.

Nada de dulces. Fausto empezó a comer dulces hace dos meses aproximadamente y cometimos el error de dárselos en cualquier momento hasta que descubrimos que el dulce lo activa. Ahora antes de darle un dulce lo pensamos muchas veces. Después de las 6:00pm esta prohibido darle chocolate o una gomita. Cuando grita por la casa pidiendo chocolate, lo que le entrego es una galleta de vainilla o cereal sin azúcar.    
No TV. Todos los días debo lidiar con el televisor. Acostumbré a Fausto a ver dibujos después de cenar. Así que cada día trato de recortar los minutos frente al televisor para que su cerebro pueda descansar antes de dormir y se pueda olvidar de los dibujos. Cada día es más difícil explicarle a Fausto que no es bueno pasar tanto tiempo frente al televisor. Sin embargo algunas veces las respuesta de Fausto me sorprenden. Cuando el apago el televisor automáticamente me pide mi celular o el ipad. Termino otra vez explicándole que los dibujos se acabaron, y que es hora de jugar.

Respetar las siestas. Una vez una amiga me preguntó como hacia para que Fausto durmiera en la noche, porque sus hijas no querían dormir. Luego de una larga conversación me contó que sus hijas hacían siesta de 4 horas en la tarde. Ahí estaba su respuesta. Una siesta es un sueño corto. Y me atrevo a decirlo porque fue mi doctor quien me dijo que máximo una siesta debe durar una hora. Fausto hasta el día de hoy hace siesta y es una hora exacto lo que duerme. Eso me ayuda a que llegue cansado en la noche y puedo dormir más horas.

Los consejos que recibo son miles. Mi tía por ejemplo me dice que no debo acurrucarlo, que Fausto debe aprender a dormir solo. Les puedo decir que aun no puedo dejarlo solo, lo acurruco y me echo a su lado para que se pueda quedar dormido tranquilo. También me dice que no debo mecerlo, sobarle la espalda o decirle: “ro, ro, ro”, “ah, ah, ah”, porque me esclavizo a hacerlo siempre. He escuchado que debo quitar el monitor del cuarto porque inconscientemente acostumbro a Fausto a que con un mínimo de ruido su mamá va a estar a su lado y que ello da como resultado que se despierte seguido.

No sé que ha cambiado en Fausto, que hace que no quiera dormir y que se levante todas las madrugadas. Lo que mi esposo y yo creemos es que esta creciendo. Que ha descubierto que puede hablar sin parar. Es eso lo que hace que se despierte todas las madrugadas. Me menciona los colores, animales, los nombres de sus amigos, canta, hasta grita. Como en todas sus etapas, lo tomo de la mejor manera, sé que no durará por siempre y si así fuera, como todas las mamás,  ya me acostumbré a no dormir.