Mi bebé no come



Últimamente escucho esto por todos lados. Al parecer es lo que más nos preocupa como padres. Y cómo no nos va a preocupar si lo único que queremos es que se alimenten y estén fuertes y sanos.

A menudo gastamos más energías en que nuestros hijos coman de lo que realmente comen y es que nos gastamos pensando cómo hacer para que coman todo lo que creemos que tienen que comer. Pero les cuento algo, ellos saben cuánto y cuándo comer.

Nuestros hijos no se van a morir de hambre - nunca.

Por eso, nuestro papel debe cambiar de giro y dejar de ser el protagonista en intentar de todas formas que nuestros hijos coman a la hora que nosotros queremos y la cantidad que nosotros queremos. Nuestro papel debe ser más empático con los pequeñines y entender cómo se sienten.


Entiendo que sea más fácil escribirlo que hacerlo. Entiendo que en el día a día es muy fácil sentirnos frustrados porque a duras penas han comido un tomate y nada más. Entiendo perfectamente porque yo también estoy en esta situación. Yo también me he preguntado “¿Y ahora que más le doy? ¿Cómo hago que se coma todo lo que está en su plato?” pero aprendí que la respuesta no es obligar. Tampoco es insistir y tampoco es rendirse. La respuesta es más simple de lo que parece.

La respuesta está en confiar en nuestros hijos.

Ellos siempre van a comer lo que necesitan y te van a pedir cuando tengan hambre. Tenemos que quitarnos de la cabeza que al obligarlos a comer les estamos haciendo un bien porque en realidad, es todo lo contrario. Si los obligamos, les vamos a crear un sabor amargo a ese momento de la comida cuando debería ser un momento divertido y rico para compartir en familia y alimentarse.


Hace unos días conversé con una nutricionista del estado de Washington y me dio estos tres grandes tips para esos momentos en los que creemos que vamos a perder la paciencia porque nuestros hijos no quieren comer:


1.      No solo ofrecerles comida en las tres comidas principales sino también en sus snacks. Si por abc motivo a la hora del almuerzo no comen todo lo que les serviste, pues tranquila, respira y acuérdate que todavía tienes dos sesiones más para ofrecerle algo de comer.


2.      Si tu hij@ dice que no quiere comer más, créele. Pero siempre hazle saber que si siente hambre, te puede decir. Y siempre cuéntale las opciones que tiene para comer cada cierto tiempo (desayuno, snack, almuerzo, snack y cena). Esto ayudará a que tu hij@ se haga una idea de las cosas que tiene para escoger (dentro de las opciones que le das) y así se prepare para la hora de la comida.


3.      En el desayuno come con tu hij@, en el almuerzo y en la cena también. Es la mejor forma de incentivarlo a que coma, a que pruebe y a que le guste. Es la mejor forma de que te imite (cuando es más pequeño) y se acostumbre a las horas de cada comida.


Creo que finalmente la respuesta sigue siendo que confiemos en nuestros hijos. Que les demos ese privilegio de decisión pero con la opción de siempre poder regresar a nosotros y pedirnos comida cuando la necesiten. Y no olvidarnos que ellos, al igual que nosotros, también deciden cuándo y qué comer por más pequeñitos que creamos que son.