Los terribles dos años



Se vienen los terribles dos en esta casa Petit pero ¿son tan terribles cómo todos lo dicen?

Siempre escuché a las mamás de niños de dos hablar de esta terrible edad. Me han contado de todo… los berrinches se quedan cortos con todo lo que he escuchado.
Entonces decidí empezar a leer sobre esa edad y me di cuenta que es un mundo más retador para nuestros pequeñitos. Es un mundo nuevo en el que ni ellos saben cómo afrontarlo.

Los dos años son un punto muy importante en la vida de nuestros bebés.

Es el momento en el que se dan cuenta que pueden decidir. Que sus deseos tienen voz y que la pueden usar. A los dos años, se dan cuenta que realmente pueden pedir lo que quieren y asegurarse de que los escuchemos. ¡Así de hermoso es!

Nuestros pequeñitos, a los dos años, han llegado a un punto más de madurez. Ahora con ese poder de decisión – que han descubierto que tienen – pueden darnos a conocer sus ideas propias. Estas ideas que muchas veces no son para nada parecidas a las nuestras ja, ja, como el típico ejemplo que me pasa con Iker cuando salimos y le digo vamos de frente y me dice “No… vamos por allá (la derecha) y se va por ahí”. Y ahí también entra el famoso no. Esta palabrita que empiezan a utilizarla para todo. Para TODO. Ya saben que ese NO tienen poder y que pueden decirnos todas las veces que quieran.

¡Es increíble como con tan solo 24 meses de vida pueden ser tan increíbles!

A esta edad los pequeñines ya empiezan a hablar, algunos más y otros menos (¡y está bien! cada uno a su ritmo) pero es muy gracioso como empiezan a decirnos todo y a discutirnos que se haga lo que ellos quieren. Algo muy retador para nosotros, los padres, porque empezamos a cambiar el chip. Tan igual como nuestros hijos que entran a un mundo distinto en exploración personal, nosotros entramos en una etapa en la que nuestros bebés ya no son bebés y ahora son niños con los que podemos y debemos conversar.

Iker a un paso de los 24 meses ya empieza a no querer ponerse la ropa que le elijo y simplemente NO QUIERE PONÉRSELA o lo mismo con la comida, se que le encanta el tomate y cuando le doy de repente YA NO LE GUSTA y NO LO QUIERE COMER. Entonces lo mejor que podemos hacer para estos casos en los que el NO predomina y el berrinche puede empezar, es decirles que ellos elijan lo que quieren. Tanto en ropa, como en comida, como en la dirección por donde ir, etc.

Tomemos en cuenta sus deseos, escuchémoslos y preguntémosles qué quieren.

  
La autonomía y el yo de nuestros bebés empiezan a notarse y es muy característico de los hermosos dos. Es donde podemos dejarlos tomar un poco las riendas de sus cosas y ver cómo se sienten al hacerlo. Es el momento perfecto para empezar a soltar un poco lo que venimos haciendo hace 23 meses – de controlarlo todo. Es el momento perfecto para empezar a negociar, a compartir ideas, a enseñarle la empatía y la tolerancia por las ideas de los demás.

En esta nueva etapa tenemos que tomarnos las cosas con mucha tranquilidad y no hacer berrinches cuando nuestros hijos también lo hagan (…) – como dice el Dr. Gonzalez. Pues lo que nuestros hijos de dos años necesitan es un padre, una madre que pueda ayudarlos a identificar cómo se están sintiendo y no a recriminarlos por sentirse como se sienten.

Estos terribles dos son perfectos para que los padres y los hijos empiecen el trabajo en equipo de verdad. Empiecen a compartir sentimientos y a manejar situaciones juntos. Es perfecto para dejar de lado el ego (de los padres) y enseñarle a sus hijos que está bien sentirse así por algo que quieren (antes de que hagan berrinches).


Tenemos la pelota en nuestra cancha – sin que nuestros pequeños de dos años lo sepan, pues ellos creen que la pelota está en su cancha ja, ja. Así que con inteligencia y con mucho, mucho amor afrentemos cada situación nueva a la que nuestros hijos nos hagan partícipes. Ayudémoslos a que se sigan descubriendo y a que los terribles dos sean los hermosos dos.