Las 6 cosas peligrosas que debes dejar que hagan tus hijos



La vida de los niños de hoy, no es como fue la mía. A mí tampoco me dejaban salir a la calle a jugar, pero por ejemplo no íbamos con cinturón de seguridad en el carro. Tomábamos gaseosa. En los veranos que alquilábamos casa en San Bartolo, podíamos pasearnos todo el día libres por lo malecones y la playa. Solo tenía 1 amiga que tenía una nana, y eso era porque su mamá trabajaba viajando y muchas veces no estaba en la casa. Los juegos de los parques eran de madera, de metal - en verano te quemaban, y fijo tenías que tener cuidado de alguna parte pelada, oxidada o rota para que no te vayas a cortar. ¿Alguna se siente identificada?

Pero hoy ya no es así. Los padres (me incluyo) somos mucho más cuidadosos con todo. Cinturones de seguridad. Los niños siempre están con su mamá o la abuela o una nana. Revisamos las etiquetas de la comida para ver si es sano. Clases de fútbol y tardes en La Placita o Small Place para ir a jugar en un espacio seguro. Fijo tienes el teléfono de tu pediatra en el cel para hacerle preguntas por el whatsapp. 

Hoy definitivamente los niños viven en un entorno mucho más planificado, protegido, observado. No tienen tanto tiempo ni espacio (ahora que la mayoría vivimos en departamentos o ya no salimos a jugar la calle). Siempre alguien los acompaña. SIEMPRE. Pero todo esto tiene un costo. Cuando eliminamos riesgos y consecuencias, los niños no aprenden de manera innata cómo manejar situaciones peligrosas o desconocidas - incluso afectando su manejo del estrés o su percepción del "control". 

Muchos expertos (y sus estudios) coinciden en que hay ciertos riesgos - menores o calculados - que deberíamos dejar que nuestros niños tomen por sí solos. Los estudios incluso comprueban que el efecto de enfrentar "riesgos" para los que ellos se sienten preparados incluso afecta positivamente su autonomía y autoestima. Podríamos tomarlo como una muestra de confianza en nuestros hijos y la oportunidad de experimentar por sí solos (mientras nos comemos las uñas).

Acá les dejo una pequeña lista de las 6 cosas peligrosas que los expertos nos dicen que nuestros hijos deberían poder hacer. Yo no sé si me animo por todas, pero sí me ayuda a que cuando veo que el Ratón va a hacer algo, mis niveles de paranoia maternal no se disparen. 

Antes de leer esto, ten en cuenta: no estoy recomendando que tu hijo haga alguna de estas actividades si tú no crees que está listo. Te invito a la reflexión y a ver qué oportunidades podrías aprovechar para que él solito experimente - qué tan cerca te mantienes, si la primera vez le enseñas tú y luego dejas que él lo haga, o si crees que deberías acompañarlo de más cerca o lejos. Todos los niños son diferentes y cada mamá debe decidir qué cree apropiado en su entorno, desarrollo y la edad en la que están. Nunca obligues a tu hijo a hacer algo que le provoca miedo o que no se siente preparado para hacer, o lo dejes solo ante un peligro inminente. 

1. Explorar las alturas: 


O la perspectiva del pájaro. Los niños necesitan subirse a juegos altos o lo suficientemente altos para evocar la sensación de miedo.  

¿Qué aprende? A tener cuidado de no caer manejando su cuerpo, a agarrarse bien, a respetar los bordes, desarrolla el equilibrio. 

A veces hay una escalera o árbol que quieren subir solos. Algo tan simple como dejar que escale una de esas pirámides en los juegos o esas estructuras de cubos que son un poco más altas que nosotros. Hace poco estuvimos en un sitio donde había una torre de piedras y el Ratón subió hasta arriba (nos aseguramos que las piedras estuvieran bien enganchadas).


2. Manejar herramientas peligrosas:

Usar tijeras o cuchillos filudos, usar martillos pesados que inicialmente parecen imposibles de manejar pero los niños luego aprenden a dominar.  

¿Qué aprende? A tener cuidado con su manejo fino de las herramientas que usa, a medir su fuerza, a medir la resistencia de otros materiales.  

A partir de los 2 años empecé a dejar que el Ratón le ponga mantequilla a su pan. Le di un cuchillo no-filudo (aunque le dije que era súper filudo y que tuviera cuidado). Si estoy preparando algo, alguna vez he dejado que se acerque a la tabla de picar y me ayude a cortar algo. Cuando su papá arregle algo dejaremos que clave algún clavo... y espero no tener que usar las curitas lindas de Cars que le compré por si se corta o se chanca el dedo.

3. Cercanía a elementos naturales peligrosos



Como caminar cerca de cuerpos de agua grandes, prender fogatas. 

¿Qué aprende? Que hay peligro físico cerca, y que hay que aprender a alejarse y qué tan lejos es apropiado, no estar muy cerca sin darse cuenta) o usarlo apropiadamente para no hacerse daño.

Cuando íbamos de campamento de niños mi papá nos enseñó desde chicos a prender una parrilla, y luego nos dejaba hacerlo solos. Cuando nos quedábamos en la playa en verano, todos los niños bajábamos a la arena y prendíamos la fogata con periódico (que obvio se apagaba en un ratito). Recuerdo que también caminábamos al borde de una sequía (que era según nosotros un río peligrosísimo).
 

4. Juego enérgico

El típico juego rudo de los niños. Según estudios de psicología del desarrollo del niño, es normal y más común en niños hombres y ocupa un 10% del total de su tiempo de juego. 

¿Qué aprende? A medir su fuerza, a negociar en desacuerdos, a controlar sus niveles de agresión, a cooperar. Aparte de botar harta energía.

Tengo 2 hermanos menores hombres así que esto me queda clarísimo que va a pasar sí o sí entre el Ratón y el Cuy. No es que se sacaban la mugre, pero sí veo venir eso de rodar por el suelo jugando a las peleítas (aunque muchas veces uno termine llorando y voy a tener que ser la moderadora).
 
5. Velocidad

Ir muy rápido en bicicleta, en skate-board, corriendo en bajada, hasta en patines. Experimentar la velocidad a un nivel en el que se siente demasiado rápido. 

¿Qué aprende? A medir su fuerza (qué tanto esfuerzo hizo para llegar a correr/montar/patinar tan rápido, a controlar el vehículo/piernas si estás yendo muy rápido, a tener reacciones rápidas, a medir con cuánta velocidad se siente cómodo, o calcular su reacción en caso pierda el control de la velocidad, a medir distancias adecuadas para ejecutar movimientos, a frenar.

Alguna empecé a correr demasiado rápido y no controlé/medí la distancia y me caí y me raspé la rodilla/codos/manos... ¿a quién no le ha pasado? Incluso cuando iba súper rápido en patines, me di cuenta de que si no sé frenar no debo ir tan rápido.



6. Exploración solitaria:



Explorar por su cuenta, sin la compañía (aparente) de un adulto. Tener la sensación de que nadie lo está viendo y que está descubriendo y territorio a su ritmo, solo, en base a su curiosidad.

¿Qué aprende? Que hay riesgos y límites que hay que observar, porque si no hay nadie y te cuidas tú, te puedes hacer daño. A tomar sus propias decisiones basadas en su juicio. A evaluar riesgos, pros y contras.

Esta es la que más miedo me da. Recuerdo que en verano, cuando nos mudábamos para la playa, podíamos pasear con mis hermanos o mis amigas por ciertas partes de San Bartolo. Por la playa pero solo hasta una cierta distancia de la casa, hacia cada lado del malecón, y nunca solos. Y lo respetábamos. Explorábamos en los muelles o estábamos en la playa sin mi mamá. Ahora en el club, veo a mis sobrinos un poco más grandes desaparecerse con sus amigos hasta la hora del almuerzo. Pero es un lugar controlado. Ahora con todo lo que sale en los medios de comunicación, de todas las cosas que le pasan a los niños (que seguro siempre han pasado pero antes no te enterabas), no sé si me animaría a dejarlo irse por ahí... fácil lo miro caleta desde lejos pero estoy ahí atrás sí o sí.


Bueno, ¿qué les parece? ¿Se animarían por algo así? Es un tema controversial de crianza. Pero también creo que siempre es bueno ver varias perspectivas. ¡Me cuentan!