Ser mamá en Holanda (parte 1): La previa


Pensé que sería bonito contar mi experiencia de ser mamá en Holanda, sin ánimos de comparar (no tendría cómo, no sé cómo es ser mamá en Perú), más como compartir. Y como la historia puede salir medio larga, empezaré por el comienzo: el embarazo.

La incertidumbre de las primeras semanas
Debo recalcar que mi embarazo fue, dentro de los ups and downs de un embarazo, fácil. Casi asintomático y sin complicaciones. Por eso, cuando llamé al consultorio de la midwife a pedir una cita diciendo que mi examen de pichi anunciaba un embarazo de 2-3 semanas, me respondieron: “¡felicitaciones! Agendemos una cita para la semana 10”.



Y así fue como en esas semanas de espera, sin panza, sin síntomas, y sin nada más que un palito con pichi de prueba, solo podía asumir (y esperar) que seguía embarazada.

Las primeras señales
Finalmente llegó el chequeo que, más que más que un control médico, pareció una entrevista para Hola: ¿tomas? ¿Fumas? ¿Cuál es tu dieta? ¿Haces ejercicio? Finalmente, las palabras esperadas, seguidas por otras que no: “OK, vamos a tratar de escuchar el corazón, pero es probable que no se escuche todavía, no te vayas a asustar, ya? Pinky-promise-ya?”
“Ya”.



Pues obvio que mentira, friqueada total cuando no escuché el corazón, porque la primera ecografía solo fue programada ese día… para la semana 12.
… que finalmente llegó.

Graciosamente, llegó para decirme que ese par de células que ahí veía no tenían 12 semanas, sino 10 – que podía volver en 2 semanas más.

El seguimiento
En Holanda puedes elegir entre llevar tus controles con una midwife / partera, o con un ginecólogo (o sea, un médico). El ginecólogo no es necesario a menos que tu caso sea médico (sufres de algo, el bebé está en peligro, etc.); y si no lo eliges, la partera te va a acompañar durante cada control y el parto. Ah, pero no es solo una partera quien te mira, son 3-4  parteras que irás conociendo a lo largo del proceso. La idea es que, quien esté disponible en el momento en que ese frejolito creciendo dentro tuyo decida salir, no sea una completa desconocida.

Yo elegí una partera. Y la verdad es que las quise a todas, a una más que a otra, pero todas me dieron buena vibra.

Otra cosa es que las parteras no hacen ecografías, sino que controlan el crecimiento a punta de tacto.



Las ecos suceden en otro consultorio que solo se prestan para eso, y lo estándar es que se den 3 (en mi caso, 4, dado que la primera fue mal calculada): a las 12 semanas, a las 20 y a las 40 (si llegas). 

Adicionalmente, en la semana 13-15 (creo), estaba la eco para ver si el bebé tenía algún defecto genético, esta es totalmente opcional. Nosotros elegimos tenerla.

Finalmente hubo una eco más en la semana 41, para estar seguros que el líquido amniótico todavía mantenía segura y alimentada a mi pequeña que nació a las 41 semanas y 1 día.

¿Y quién paga todo esto?
En todo el proceso nunca saqué una moneda ni una tarjeta de crédito. Cabe recalcar que acá el seguro médico es PRIVADO (o sea, eso sí pago) y OBLIGATORIO (o pago, o pago). Pero el control tal como lo he descrito es completamente estándar. Si quieres una eco más por diversión, una 3D para el recuerdo, o un chamán para que te diga si es hombre o mujer, eso ya es adicional.


... continuará
Parte 2: el parto y el postparto.
Spoiler alert: luego de dar a luz, te mandan a tu casa el mismo día #eek