Escogiendo nidos: ¿qué son los nidos Reggio Emilia?




Hace poco escribí un post de la importancia de la Educación Inicial. Lo pueden leer aquí.
Una de las filosofías que están más de vanguardia en estos tiempos, para la educación Inicial, es Reggio Emilia. La razón por la que está más en boga es porque la forma de trabajo y la concepción del niño van de la mano con lo que confirman los estudios neurológicos que es la mejor manera para que los niños aprendan y se desarrollen.
Pero, ¿qué es Reggio Emilia? En realidad, Reggio Emilia es el nombre de un pueblito que queda en Italia. Este pueblito fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, y sus habitantes, viendo toda la destrucción y tristeza que había ocurrido, decidieron re-inventar cómo educaban a los niños en este pueblo. El pionero del movimiento fue Loris Malaguzzi. Y resulta que le salió tan bien, que a un montón de gente le gustó y empezaron a replicarlo a nivel mundial. Tanto así que ahora allá hay un instituto internacional donde van educadores de todo el mundo a aprender cómo implementarlo bien. 

¿Por qué es diferente Reggio Emilia? En esta filosofía, hay principios guía:
  • Los niños son capaces de construir su propio aprendizaje. Los niños son capaces de decirnos qué les interesa y por qué les interesa. Esto los ayuda a descubrir nuevas cosas y aprender por sí mismos.
  • Los niños construyen un aprendizaje acerca de sí mismos y del mundo que los rodea, a través de la interacción con  los demás. Es muy importante que los niños colaboren, que trabajen juntos, que todos tengan oportunidad de participar. No necesitan que les digamos cómo hacer todo o explicar todo, sino que les permitamos descubrirlo a través de la interacción directa con las cosas.
  • Los niños son comunicadores. La comunicación es parte del aprendizaje y se da en gran parte a través del juego. Es importante que se les haga preguntas, que ellos puedan explicar qué entienden y cómo lo entienden, escuchándolos con respeto. Las observaciones que hace un niño nos pueden decir bastante de su comprensión del mundo.

  • Los 100 lenguajes del niño. El principio es que los niños tienen muchas formas de comunicar sus ideas y su creatividad - verbal y no verbal. Puede ser con sus palabras, sus dibujos, su manera de jugar, sus movimientos, la música, el arte y mucho más, todas son maneras en que se comunican y utilizan sus sentidos.
  • El ambiente como tercer maestro. El ambiente en el que están los niños tiene la oportunidad de inspirarlos. Debe brindarles calma y ser armonioso. Por eso no vamos a ver un salón lleno de dibujos de colores, sino más bien espacios amplios, con bastante luz, con colores suaves. Los materiales están al alcance de la mano de los niños porque ellos así aprenden a manipularlos solos, a guardar juntos, a explorar.
  • El adulto como mentor y acompañante. El adulto debe observar a los niños todo el tiempo, escuchar sus preguntas e historias, encontrar lo que les interesa y trabajar a partir de ello, ayudándolos a ahondarlo.
  • El énfasis en la documentación del proceso de pensamiento de los niños. Las maestras todo el tiempo están atentas observando y documentando - tomando fotos, escribiendo lo que los niños dicen, guardando ejemplos de sus producciones, etc. Esto también está expuesto en fotos, paneles y afiches alrededor de los espacios, para reflejar el avance que los niños van teniendo en sus exploraciones.
Si vas a ver alguno de estos nidos, te darías cuenta de que aunque todos siguen estos principios, se ven diferente en cada uno. Y esto es porque toman en cuenta las necesidades y características del grupo de niños – todos los niños tienen intereses diferentes, así que lo hacen en cada nido es diferente.
En Lima hay varios nidos que ya están empezando a usar estos principios, e incluso algunos con bastante experiencia. Uno de ellos es La Casa Amarilla, que incluso tiene un centro de formación que está siendo visitado por muchos educadores de toda América Latina.

A mí lo que más me gusta de esta filosofía son los cambios que veo en mi hijo: su capacidad de razonar por qué son las cosas, cómo sus intereses y habilidades (sin importar cuáles sean) son escuchados y comprendidos, y cómo lo respetan y aprecian – él hace las cosas cuando está listo, y eso está bien, y es importante y valioso por ello.


¿Alguna de ustedes tiene a sus hijos en un nido Reggio Emilia? ¿Pueden contarnos dónde hay más en Lima? Yo conozco algunos, pero sé que cada vez más se van uniendo a este movimiento. ¡Me cuentan!