¿Cuál es el mejor nido? La importancia de la educación Inicial


“¿Por qué vamos a pagar tanto por un nido? Total, si solo van a jugar.”

“Mételo en cualquier nido nomás. Ya cuando vaya a Primaria ahí sí preocúpate de que sea un buen colegio”.

Estos son algunos de los comentarios que me hicieron cuando estaba escogiendo el nido para mi hijo.

Pues resulta que aunque a nosotras nos parezca que solo van a jugar, la educación inicial es la etapa más importante de la educación de una persona. Es cuando nuestro cerebro está en un estado óptimo de formación y lo que será la base para todas las cosas que vamos a aprender en el futuro.

Pero, ¿qué necesita aprender un niño en educación inicial? ¿Van a aprender? ¿Van a jugar? Y si estoy buscando un nido para mi hijo, ¿qué es lo que debería buscar?


Alison Gopnik, investigadora de renombre mundial de la Universidad de Berkeley en California, USA, nos dice que los bebés son mucho más inteligentes de lo que pensamos. Su inteligencia es distinta a la que usualmente cultivamos en el colegio. Mientras los adultos se fijan en el resultado de sus acciones y qué objetos les son más útiles, los niños pequeños están mucho más cautivados por el proceso de las cosas (qué está pasando, cómo sucede, por qué sucede) y qué objetos les enseñarán más cosas diferentes. No están tratando de hacer o aprender una sola cosa, sino que cualquier cosa diferente, inesperada, novedosa o informativa les llama la atención.

Los cerebros de los niños tienen muchas más conexiones neuronales que los de los adultos. Son más plásticos y flexibles, pero menos eficientes. Cuando vamos creciendo, nos deshacemos de las conexiones que menos usamos, y las que quedan se vuelven más rápidas y funcionales. Así, nuestro cerebro adulto está programado por nuestras experiencias de la infancia – operamos de acuerdo a lo que aprendimos de niños. Los niños pequeños imaginan muchísimas posibilidades y soluciones a un problema – a medida que crecemos, las soluciones que nos fueron más útiles son las que más usamos.


Entonces, ¿cómo afecta esto a la educación inicial? De acuerdo a estas últimas investigaciones, idealmente el nido debería ser un espacio de exploración, donde los niños puedan optar por muchas posibilidades y puedan aprender a través de la experiencia. Jugando, sí, pero dándoles libertad de elección y acompañándolos en el proceso.

Es diferente darles un cuaderno y decirles que coloreen las partes del cuerpo, que darles un papelote y ayudarlos a que ellos mismos dibujen las partes del cuerpo con los materiales y colores que deseen (¿tal vez poniendo el papel sobre el suelo y echándose sobre él?). Al final, el primer ejemplo es tan solo una actividad, cuando el segundo es más una experiencia y las posibilidades dentro de esta son completamente distintas. Nuestra vida adulta está tan llena de limitaciones, que esta etapa debería ser la que sea más rica en exploración.

Esto no quiere decir que no sepan seguir instrucciones – pero dándoles la libertad de elegir dentro ciertos límites, nos ayuda a enseñarles que hay reglas que debemos respetar, sin cortar su imaginación ni limitar sus posibilidades.

Lo más importante de esto, es que respeta los gustos y ritmo de aprendizaje de los niños. Todas sabemos que cada niño aprende de manera distinta y se desarrolla a su propio paso, y de esta manera todos están incluidos y son comprendidos como las pequeñas personitas que son. Las filosofías Reggio Emilia y Montessori toman estos aspectos en cuenta.


Siempre aconsejo a mis amigas que visiten varios nidos, idealmente que tengan diferentes propuestas, para que puedan ver cómo trabajan en uno y en otro. El mejor nido, finalmente, es el que más te gusta a ti. El que se adapta a tu visión de madre o padre, donde lo tratan con cariño, valoran y respetan como persona, y lo más importante, donde tu hijo va feliz todas las mañanas.