Cómo criar a un niñ@ feliz



Sin darme cuenta mi hijo ya se va por los dos años. 
¡Dos años de maternidad! = NO LO PUEDO CREER
Estos dos años han sido de puro aprendizaje y no solo para Iker sino para mí también. Y es que creo que al final eso es la maternidad... una etapa de constante aprendizaje. De conocer a nuestros hijos más y más y de poder aprender de ellos también. 
La maternidad no es algo que aprendemos llevando un curso, es algo que aprendemos sobre la práctica. Es mucho más complejo de lo que nos imaginamos porque, no sé si se han dado cuenta, pero estamos criando personas y eso... es difícil. Es trabajoso. Es demandante. Pero es hermoso. 
La maternidad más allá de ser todo eso, es también una etapa en la que vamos creciendo con nuestros hijos.
Estos dos primeros años con Iker me he dado cuenta de todo - TODO - lo que absorben, exploran, descubren, avanzan, aprenden... y es realmente increíble. Sobre todo porque nosotras nos los ganamos en primera fila. Nosotras estamos ahí para ver esos pasos de gigante que dan nuestros hijos en estos 24 meses y nosotras sin querer también estamos dando pasos de gigante a su costado. 

¿Sabían que los primeros 2 años de vida son los más importantes? 
Hay un documental que habla justamente sobre estos primeros años. Este documental te cuenta datos muy curiosos sobre los bebés y sobre cómo se van desarrollando intelectual y emocionalmente. Se los recomiendo a ojo cerrado porque tiene varios datos que te quedas con la boca abierta. Hasta los dos años.  Aquí les dejo el link relacionado al documental porque sé que les va a encantar.
Entonces, después de toda esta introspección me di cuenta que al final se trata de criar a una personita feliz.
Algo tan simple de escribir pero tan difícil de conseguirlo. 
Hay miles de formas de criar a un niño. Hay miles de formas de hacerlo y cada una de las formas tiene su propia magia y su propio propósito.

Mi propósito es que Iker sea una persona segura de sí mismo. Que nunca tema de hacer las cosas que él quiere y que no dude – por ningún motivo- en pedirnos ayuda cuando la necesite. No es fácil enseñarle todo esto a un bebé pero es más fácil de lo que parece. Por eso, los dos primeros años son fundamentales. Son 24 meses en los que tenemos para formar esas bases tan durables e importantes para el resto de vida de nuestros hijos.
Si tenemos eso claro, las cosas se van a hacer un poquito más fáciles.

1.      Ten compasión contigo misma:
     Esto es taaaaaan importante porque si tú no eres tolerante contigo misma, menos lo vas hacer con tu hijo. La compasión implica mucho amor, respeto y empatía. Si tú te amas, tu hijo va a sentir eso y lo va a admirar. Si tú te respetas en todo sentido de la palabra, tu hijo también lo hará y aprenderá – con el ejemplo – a respetarse a sí mismo. Si tú eres empático contigo misma y no haces que la autoexigencia te destruya, tu hijo lo va a imitar y también lo hará.

2.      Busca el lado positivo de cada momento:
    Y es que sabemos que no todo es “positivo” pero todo tiene dos caras y todo está en cómo lo queremos ver y cómo nos queremos sentir. Si de un momento amargo, tratamos de resaltar lo mejor, definitivamente va a ser menos amargo. Entonces, para criar a un niño feliz… necesitamos enseñarle la magia de siempre pensar de forma positiva y de demostrarle que esa otra cara de las cosas/situaciones son más reconfortantes y saludables para nosotros. Si nosotros todo el tiempo que nuestro hijo de 18 meses hace algo le decimos “No, Iker. Eso no se hace”, ellos van a tener grabado que cada cosa que quieren hacer o probar… no va a tener la aprobación de sus padres. ¡Si, algo tan simple… puede marcar un acontecimiento tan importante para ellos! Por eso, este segundo punto es tan importante como el primero. Si buscamos la manera de enseñarle que hay cosas que no debe hacer (decirle el por qué no, las consecuencias, mostrarle) y enseñarle cómo se hace mejor o cómo debería hacerlo; la perspectiva que estamos mostrando es una perspectiva mucho más positiva que lo va a llevar a aprender y a ser mejor. Totalmente distinto a solamente decirle que no lo haga.

3.      Sé humilde:
     La humildad nos abre muchas puertas y es que es tan bonito ver a tu padre o a tu madre bajar la cabeza y decirte “me equivoqué, discúlpame”. Es algo que te hace admirarlos, seguirlos, tomarlos de ejemplo. No es algo tan común porque es muy difícil hacerlo sin sentir que perdemos ese poder de padres que nos hemos autoimpuesto. Pero es muy valioso para nuestros pequeñitos vernos como personas iguales (no súper poderosos). Es tan importante para ellos saber que nosotros también nos equivocamos y también lo podemos reconocer y remediar. Pero también es importante mostrar humildad cuando somos exitosos y conseguimos todo aquello que nos propusimos. Pues la humildad es una forma de mostrar respeto por todas aquellas personas que estuvieron con nosotros en ese camino y que quizás no pudieron lograr lo que nosotros sí. La humildad nos muestra tal cual, es un estado donde nos ponemos vulnerables pero es un estado donde hace que nuestros hijos nos conozcan más. No hay mejor cosa que saber que conoces a tus padres, que sabes qué les gusta y qué no. Para un hijo, recordar que cuando era pequeño su padre no se ponía sobre él, puede ser muy admirable y valioso para esa relación a largo plazo.


¿Simple, verdad? Jaja yo sé que no tanto como escribirlo e imaginar que vivimos en un mundo perfecto. Pero… qué sería de nuestro mundo actual si no podemos imaginar que exista un mundo perfecto.

La imaginación, la ilusión, los sueños de siempre querer algo mejor son motor para seguir creando y seguir creciendo y aprendiendo. Y más ahora que somos padres. Más ahora que tenemos a una o más personitas que dependen de nosotros, que nos miran, nos imitan, nos creen en absolutamente todo, nos admiran y nos idealizan. Es ahora que tenemos que ser mucho más exigentes con todo lo que hacemos por nuestros hijos porque ellos son realmente esponjitas; esponjitas que todo lo absorben – sin filtros.
Solo son tres tips de los montones que pueden existir para criar a un niñ@ feliz. 
Solo tres que les quiero regalar de la forma más sincera después de toda esa introspección que hice y que pude rescatar que son puntos bastante importantes no solamente para nuestros hijos, sino para nosotras.


Espero que les sirva de todo corazón y que todas vayamos con ese único propósito de criar niños felices.