Un triste cumpleaños



Hoy es mi cumpleaños. Son las 12 am y mi esposo me sonríe y me da un abrazo. Yo también sonrío, le doy un beso, agarro mi celular y me voy al cuarto de Esteban. Él se impacienta y llora. Lo cargo, se tranquiliza inmediatamente, nos metemos juntos a la cama de una plaza y nos vamos a dormir. 

Hace un mes que duermo en el cuarto de Esteban, este es un arreglo temporal, ya que duermo mucho mejor al costado de él y así no tengo que pararme de la cama cada dos horas las veces que se despierta pidiendo a su mamá.

Hoy es mi santo e igual eso no importa. Buenas noches, calientitos los dos nos acurrucamos y recuesto mi cabeza donde puedo. Mañana tenemos un día difícil.

Esteban se despierta feliz, es puras sonrisas, no sospecha que hoy algo es diferente. Yo, triste y de mala gana preparo su biberón que por primera vez será de algo que no es leche materna. Leo los ingredientes de la lata. "La leche materna es el mejor alimento para los bebés" dice. Qué ironía, pienso.

Esteban comienza hoy su transición a la leche de fórmula. No por decisión propia; desde su segundo mes Esteban empezó a presentar intolerancias a algo que como y le transmito a través de mi leche. Hace cuatro meses vengo haciendo una dieta estricta sin lácteos, huevos, soya, mariscos, pescados, frutos secos y gluten. Y sin embargo, él sigue saliendo mal en sus exámenes. 

Así que esta es la solución. Este polvo en una lata que hoy desprecio tanto. Es mi cumpleaños y lo vivo con amargura porque mi leche no le hace bien a Esteban y, mis pechos hinchados y adoloridos no hacen más que recordármelo. Voy al baño y con lágrimas en los ojos me extraigo la leche para terminar con el dolor. Extraer y botar.

Hoy lloro porque no volveré a ver la carita de Esteban contenta después de tomar su leche en mis brazos, no escucharé los soniditos que hace cuando termina de lactar, ni disfrutaré viendo cómo, borracho y todavía con una gota de mi leche en la cara, se rinde y se duerme extasiado con la boca abierta.


Extrañaré mucho darle teta. Extrañaré tener esta forma de decirle que lo amo y estoy aquí para él. Hoy solo puedo hacerlo abrazándolo fuerte con los ojos aguados. Y así lo haré con cientos de besos también. Que sean miles mejor para compensar.