¡Tenías que ser mujer!


Esto fue lo que me gritó un señor (aunque muy señor, no era) ayer mientras manejaba con mi hijita rumbo a nuestra casa luego de recogerla del nido. ¡Tenías que ser mujer! ¡Mujer, mujer $%&%! Eso me gritaba porque demoré un poco en cruzar la pista. El camión que estaba adelante mío tuvo que hacer un quiebre y me bloqueó la salida por 10 micro-segundos. Para el disgusto de este hombre, me tomó 3 segundos más continuar, pero para esta persona había cometido una infamia y mi esencia femenina, mi cromosoma “y” era el culpable. No cabía duda, ¡era una mujer %&/$*!

Ser mujer aparentemente es el motivo por el cual manejo “mal” o me equivoco (aunque en verdad, discrepo. Yo manejo muy bien). Ser mujer también es el motivo por el que cada vez que estaciono los cuidadores me dan mil instrucciones no solicitadas y también estoy segura, es el motivo por el cual – también cuando estoy en el auto – los limpiadores de vidrios se zurran olímpicamente en mis NO, y me limpian el vidrio aunque yo no quiera o, peor aún, meten la mano a través de la ventana. Y es el motivo por el cual hace unos meses atrás un hombre golpeó el capot de mi auto con fuerza mientras estaba sentada dentro. Pero, al auto de al lado, que estaba muy mal estacionado invadiendo la vereda e impidiendo la circulación peatonal (su circulación) y dónde estaba sentado un hombre jugando con su teléfono… no le hizo nada. 

Ser mujer es el motivo por el cual todas mis aventuras son en carro, porque ni muerta ando por las calles con estas curvas pomposas y con mis hijos de la mano. Asumo mi derrota, caminar libre por las calles con la ropa que me plazca es una batalla que ya perdí. Y tengo mucha suerte, porque puedo salir de esta derrota con mi auto.

Según mi marido, mis cuñados y todos los hombres de mi familia menos mi papá (él sí está 100% de acuerdo conmigo) las mujeres somos unas exageradas y las de mi familia, además somos unas engreídas. Pero, las cifras nos respaldan. Según IOP- PUCP en Lima, 9 de cada 10 mujeres jóvenes han sido acosadas alguna vez en su vida y según el INEI (cifras del 2012) el 37% de mujeres de entre 15 y 49 años ha sido alguna vez víctima de violencia física y/o sexual por parte de su pareja. Además, estoy segura que de las mujeres que me leen,  el 100%, sí el 100% ha tenido por lo menos una experiencia de acoso y/o, violencia sea en el momento de conducir, caminar o incluso rumbear sólo por el hecho de ser mujer.

Tengo 3 hijos. Un hombre y dos mujeres. Y me queda claro que por más que yo intente criarlos equitativamente, las diferencias están ahí, saltantes. Y será debido a todas las noticias recientes o será porque estoy más consciente de mi lugar en la tierra que antes,  pero ahora me pregunto ¿cómo es que verá mi hijo estas diferencias sutiles, pero presentes? ¿Cómo las verán mis hijas? Estoy segura que ni se las cuestionan, al igual que yo no lo hice por tanto tiempo.


Siempre pensé que eso de criar a hombres y mujeres era lo mismo. Que igual había que enseñarles lo mismo, quererlos lo mismo y apapacharlos lo mismo. Pero, ahora bajo esta nueva luz considero que no es así. Tenemos el deber, sí, creo que como madres tenemos el deber para con nuestros hijos e hijas de hablarles a nuestros hijos hombres clara y fuertemente sobre el respeto a las mujeres. Debemos enseñarles a valorar a las mujeres por lo que somos (seres humanos) y evitar estas inequidades. Debemos enseñarles a que nos respeten porque todo empieza en casa y nosotras, desde la nuestra tenemos el poder de cambiarlo.