Ser mamá es de procesos



Para mí la maternidad ha sido toda acerca de procesos. Recuerdo mi primer mes como mamá, estaba asustada, estresada, cansada hasta lo inimaginable, sensible y adolorida. Sentía que me acababa de atropellar un tren. Y como le pasa a muchas me dio por sobreproteger a Esteban. No quería que nadie lo cargue. Si lo hacían tenían que estar yo presente. Creía que sin mi supervisión le iba a pasar algo. Ni pensar en despegarme de él más de cinco minutos. 

Me tomó cuatro meses empezar a dejar a Esteban con sus abuelos. Lo dejaba con ellos y me iba a hacer trámites, pagos o lo que fuera. Me iba tranquila por primera vez sabiendo que nada le iba a pasar.

Me tomó cinco meses dejar que alguien que no era de la familia o un amigo muy cercano cargara a Esteban. Me sentí rarísima, como que iba a tener que ir a auxiliarlo en cualquier momento. Pero él se fue feliz, como si nada. Ni cuenta se dio.

Me tomó seis meses animarme a la idea de tener una nana. Antes imposible. Me sentía comprometida a ser ama de casa por siempre. ¿Cómo me iba a perder la niñez de Esteban y se la iba a regalar a una desconocida? La famosa culpa. Ahora sé que las cosas no tienen que ser así. Puedo dejar a Esteban un rato ya casi sin sentirme culpable, puedo pensar en que necesito un tiempo libre y que no por eso lo estoy traicionando.

Hasta el día de hoy sigo entrevistando a nanas, quizás con un poco de exigencia de mi parte. Necesito saber que esa persona lo cuidará como si fuera su propio hijo. Necesito saber que podré salir tranquila por la puerta.

Recuerdo los primeros días como mamá y pienso que he crecido mucho. La neurótica de antes se fue, ahora queda la pensante, la reflexiva, la que razona y no reacciona emotivamente a todo. En verdad, ella no se fue, sigue guardadita bien al fondo, a la espera de otro reto inesperado de la crianza.


Pero, como dije, todos han sido procesos. Avances y retrocesos. Dicen que el primer año de los bebés es la etapa de más cambios de un ser humano. Para nosotras como mamás también viene a ser igual, ahora lo sé.