¿Qué es peor, un padre ausente o un padre presente pero ausente?





He llegado a la conclusión que el teléfono es nuestro peor enemigo al momento de pasar tiempo con los niños. Es una distracción que la mayoría de personas no podemos controlar, se ha vuelto casi como una extensión de nuestras manos, incluso lo hacemos en modo automático. ¿No les ha pasado que han abierto Facebook (por mencionar alguna red social) cuando acaban de revisarlo hace un minuto? Para mi, eso es estar en modo automático. Peor aún si trabajamos con el teléfono, la mayoría de personas, trabajan pero avanzamos muchas cosas por teléfono. Hace un tiempo, mi hijo vino y me dijo: "Mamá, ¿vamos a ver una película?" y yo le respondí: "Joaquín, mamá esta trabajando..." Entonces me dio cargo de conciencia y deje lo que estaba haciendo y me fui con el a ver la película. Pensé: "Bueno avanzaré otras cosas desde mi cel"...

¿Realmente estuve con él? La verdad no y me da vergüenza admitirlo, él estuvo viendo su película, comentaba varias cosas sobre ella, yo le respondía pero no estaba con él, era mi cuerpo en esa cama, a su lado, pero mi mente estaba dedicada a responder correos, avanzar varias cosas, investigar sobre otras... Me miro, puso sus manitos en mi cara y la volteo para hacer contacto visual con su madre: "¡Mira, mamá!"...Me sentí la peor madre del mundo...llegó la culpa por la puerta grande y con ella una mirada inquisidora y prejuiciosa.

Me di cuenta que si bien estamos con los niños...¿Realmente estamos? ¿A eso se le llama estar? ¿Ser un mueble más? ¿Interactuamos? ¿Escuchamos realmente lo que nos dicen y cuentan? Es por eso, que desde ese día, cuando voy a dedicarle este tiempo de calidad a mis hijos, dejo el teléfono fuera de mi alcance para no querer agarrarlo. El teléfono es nuestro peor enemigo cuando estamos con los niños. No nos permite disfrutar y gozar a nuestros hijos. Nadie pone en tela de juicio que es un aparato necesario para nuestro día a día porque nos ayuda de mil formas, agiliza las cosas y nos da la oportunidad de conectarnos con el mundo o las personas que tenemos lejos, pero nos desconecta y distancia de nuestros hijos que tenemos cerca. Nos hemos vuelto adictos a la tecnología y eso es lo que estamos predicando con nuestro ejemplo. No nos asombremos cuando el día de mañana nuestros hijos estén con la mirada fija a un aparato y nosotros les recriminemos por eso... ¿De quién habrán aprendido? 

Nos hemos vuelto una generación de padres que criamos con el teléfono en la mano, damos de comer con el teléfono, damos de mamar mirando nuestras redes o respondiendo correos, corregimos, dormimos, hacemos dormir, jugamos con ellos...con el teléfono en la mano y nos perdemos de cosas valiosas como sonrisas, miradas, palabras, acciones que probablemente no se volverán a repetir...nos perdemos de mucho la verdad. Los niños necesitan de la interacción, sin ella no podrán conectarse. Un niño desconectado, es un niño que tendrá problemas para relacionarse, aprender, interactuar con el resto... ¿Ven la importancia?

¿Qué es peor, un padre ausente o uno presente pero que esta siempre como ausente?


No pretendo juzgar a nadie ¿Quién soy yo para hacerlo? Tampoco digo que hay que dejar el teléfono y volver a una época ancestral porque no es la idea. Lo que propongo es simple, aprovechar esos momentos que vas a dedicar a tus hijos sin el teléfono. Si van a almorzar, háganlo sin teléfono. Si vas a dedicarles 15 minutos, media hora, una hora o dos de juego... hazlo sin el teléfono. Necesitamos interactuar con ellos, conversar más sobre su día a día, dedicarles ese tiempo (sea mucho o poco) pero dedicárselos 100% a ellos sin distracciones. Hacerlos sentir importantes y que no que están por estar. Siempre lo digo y aconsejo, crea momentos que se graben en sus cabecitas y queden como recuerdos. No necesitamos de juegos sofisticados ni gastar un dineral en llevarlo aquí y comprar esto por allá... Es ir un poco a back to the basics, de vuelta a lo básico, tirarte al piso y jugar como otro niño más, conversarle, contarle de tu día, cuentos, parque, cocinar con ellos, jugar con las plastilinas, usar la imaginación...como antes cuando la tecnología no nos alejaba de las personas que tenemos al lado.  Menos es más. Hace un tiempo escribí un post parecido a este "El mejor juguete" tal vez les interese leerlo.


¿Cómo crear estos momentos?
Convierte esto en rutinas:
- Comidas sin aparatos tecnológicos: Desayuno, almuerzo y cena sin ellos. Que vean que lo haces, incluso diles que desde hoy dejas tu teléfono a un lado porque vas a comer con ellos. Que vean y aprendan, a ver si se les hace costumbre cuando crezcan y lo prediquen en sus casas cuando sean grandes. Sé consecuente siempre con lo que dices y haces.
- Establece rutinas: Si vas a disponer media hora de juego en la que tu participes con el, hazlo sin distracciones. Si no puedes participar de un tiempo de juego con el, establece participar con el en la hora del baño, etc. 
- Calidad no es cantidad. Ojo con eso. 
- Crea una actividad que siempre haga contigo o su papá. Por ejemplo, Joaquin sabe que su papá es el que siempre lo lleva al nido, eso ya es una rutina y en el camino conversan.
- Conversen con sus hijos del día a día, de la película que vieron ayer, de cómo les fue en el nido, de lo que pasa en la calle, del cuento que leyeron, etc. 

Sé que es difícil, pero creo que si ponemos de nuestra parte y hacemos sacrificios, si se puede. Nadie esta diciendo que dejes de trabajar y el celular de por vida, sólo en los momentos que necesitas estar conectado con tus hijos.