Mamá que trabajas (una carta de mí para mí)



Mamá que trabajas, abandona las culpas y no te compares. No eres mejor ni peor mamá que mamá-full-time. No eres mejor ni peor en la oficina que la no mamá. O que el papá.

Mamá que trabajas, recuerda que no puedes (ni debes) hacerlo todo. Esta vez, con papá de viaje, no pudiste hacer el viaje de negocios al que tanto tiempo dedicaste en preparar #QuéSeLeHacePues. Como dice tu jefe: “te vamos a extrañar, pero entendemos”. Recuerda que ya no puedes (ni debes) (¡ni debiste!) trabajar “hasta quemar el último cartucho”, y ya no serás tú quien apague la luz. Mamá que trabajas, alguien más te necesita. Y tú también te necesitas. Como tu jefe, tú también entiende.

Mamá que trabajas, no te estás perdiendo del crecimiento de tu hija. ¿Que aprendió a sentarse ese día en el nido? Pues qué bien. ¿Pero acaso no llegaste y ahí mismo lo volvió a hacer? (bien que te aguantaste las lágrimas, sí tú, sentimentalona). Mira las primeras veces como ese árbol que cayó en el bosque, si no lo escuchas, nunca se cayó. Si tú no la escuchaste primero, entonces no cuenta.

Mamá que trabajas, tómate tus días libres. Pero tómatelos. Léase: cierra la laptop, apaga el celular, no contestes e-mails a escondidas. Si la casa te tienta, sal a pasear. Aprovecha el sol, descubre un café nuevo, y abraza a tu hija. Verás que no te quedarán manos para lo demás.

Mamá que trabajas, ¡pasa la bola! ¿Cuántas veces más te lo tengo que decir? Pide ayuda. Pide ayuda en el trabajo, pide ayuda en casa. Recuérdalo: no vale decir “no tengo tiempo” sin haber pedido ayuda.

Mamá que trabajas, celebra los viernes pero no guardes luto los domingos. Disfruta el día a día. Yo sé que la extrañas, pero recuerda también cuánto se divierte en la guardería, y, admítelo, bien que te gusta lo que haces de lunes a viernes (la mayor parte, al menos). Y además, ¿me vas a decir que no es lo mejor del mundo esa carita que pone cuando vas a recogerla? LO.MEJOR.DEL.MUNDO.

Mamá que trabajas, recuerda todo esto. Y si te olvidas, te escribiré otra carta – que para eso estamos.

Un abrazo,

Mamá que trabajas.