Las dos versiones de una misma historia


“Nunca entendí por qué mi padre fue tan duro cuando era pequeña. Siempre corrigiéndome y prohibiéndome tantas cosas. Nunca entendí por qué la hora de la comida era tan detestable, apenas podía comer tres cucharadas pero él era tan exigente. Nunca entendí por qué fue tan duro cuando me castigó por una semana entera por tomar la bebida energizante del refrigerador.  Nunca entendí por qué tuvimos que irnos nosotras de casa si él fue quien "nos abandonó”. Nunca entendí por qué el afán de vernos todos los fines de semana si nuevamente nos  iba a abandonar. No entendí por qué papá vivió en su carro si tenía trabajo. Nunca entendí porque papá le pasó mensualmente una miseria a mamá para nosotras. Nunca entendí  por qué papá se casó una y otra vez. ¡Qué egoísta fue! Estoy  tan resentida con él, solo estuvo con nosotras para castigarnos, y ahora que estoy en la universidad, ya no me interesa tratar de entenderlo. No quiero verlo, lo último son los dimes y diretes con mamá acerca si debieron o no ahorrar para nuestra universidad, esto me agota. Yo nunca pedí venir a este mundo.”

“Amo con toda mi alma a mis hijas. Lamento mucho habernos separado, traté todo lo posible para permanecer cerca de ellas durante toda su niñez y luego durante su adolescencia las cosas se salieron de mis manos. Pero nunca les dejé de pasar una pensión de alimentos, incluso cuando no tuve trabajo, incluso cuando lo tuve pero no podía pagar un apartamento y tuve que vivir en mi auto. Me casé otra vez creyendo que sería más fácil pagar una casa entre dos y que ellas puedan encontrar en mí una mayor estabilidad. No resultó, me divorcié nuevamente. Y seguía buscando la forma de tener equilibrio en mi vida, un mejor trabajo, estar cerca de ellas y encontrar a alguien con quien compartir. Hasta que escogí la única decisión egoísta de mi vida, casarme otra vez y mudarme otra vez. La mejor decisión que he tomado en mi vida pero aún mi corazón no está completa pues mis hijas mayores están más alejadas que nunca. He tenido muchas malas decisiones en mi vida, y quizá fui duro con ellas al corregirlas y tratar de que sean unas personas de bien. Era un padre novato y muy estricto, pero todo lo que hice fue siempre pensando en lo mejor para ellas. Al final ya no quise pasar los fines de semana con ellas hecho un gruñón y decidí ser más blando. Trataba de que sólo nos quedaran los buenos recuerdos de verano en que íbamos al parque de diversiones. Pero ellas no lo recuerdan, ellas solo recuerdan al papá estricto, al papá ausente. Las extraño mucho, siento mucho estar alejados así.”


Vivir con resentimientos solo nos hará infelices, nadie es perfecto en esta vida. Si estás  distanciada de tu padre, llénate de coraje y expresa lo que sienes sin lastimar, soltarás todo lo negativo para ser feliz y seguir adelante con tu vida, tendrás la oportunidad de escuchar el otro lado de la historia, quizá le creas o quizá  no, pero te ayudará a seguir adelante con tu vida. O por otro lado, ya no sea necesario hablar del pasado, quizá solo necesites un fuerte abrazo. A veces los padres pueden estar errados en la forma de crianza, pueden haber tenido mil errores, los cuales estoy segura tu tratarás de no tenerlos con tus hijos. Lo que podemos enseñar a nuestros hijos es no guardar rencor y ser agradecidos con la persona que nos ha dado la vida. Perdonar no significa darles la razón o aguantar abusos, perdonar significa dejar marchar aquello que nos causó dolor.