El poder de los cuentos



Siempre escuché que hay que leerles mucho a nuestros hijos. Siempre escuché que desde bebitos hay que acostumbrarlos a que lean un cuento.

Me acuerdo que cuando era pequeña, tenía varios cuentitos. No me acuerdo que tan seguido los “leía” pero me acuerdo que los tenía. Y esto me llevó a que con Iker siempre tenga cuentos; diferentes opciones para que el escoja lo que le provoca “leer”.

El poder de los cuentos es increíble. Yo me he quedado sorprendida de lo mágico que pueden ser con los niños. Los cuentos y libros abren un mundo nuevo para cada niño que los lee y los mira.

El poder de los cuentos es muy grande. Desde que están en la barriguita, nuestros bebés, ya pueden escucharnos y memorizar los cuentos que les contemos. Luego, cuando nacen y lo vuelven a escuchar, se sienten seguros y ese recuerdo, de esas palabras y esa entonación, los relaja y les gusta.

El poder de los cuentos realmente es increíble. Mientras van creciendo, la forma en la que agarran un libro y lo miran, va cambiando. Pasa de ser algo extraño y bonito de tocar a algo en el que reconocen lo que miran, reconocen las palabras y se interesan cada vez más por la historia.


Los niños tienen una memoria alucinante, ellos recuerdan el cuento y saben lo que sigue. Por eso, es importante que cuando se los leas, les muestres con el dedo todas las palabras que vas leyendo. También, a modo de diversión, es importante hablar sobre las imágenes que tiene el cuento. Esto sobretodo para los más pequeñitos.

Por ejemplo, Iker tiene 21 meses y lo que más le gusta de los cuentos es que reconoce a los personajes (animales), reconoce los fondos (jardines, flores, parques, casa) y eso lo emociona. Cuando ve a un animal, lo primero que hace es imitarlo y luego sigue escuchando el cuento.

Leerles cuentos los llena de palabras nuevas y es así como ellos van aprendiendo a hablar. Los cuentos son una parte fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. Incentiva la imaginación y la curiosidad; algo muy importante para que creen, para que hablen, para que inventen, para que pongan en palabras todo eso que solamente ven.


En mi experiencia, les cuento que nunca he obligado a Iker a leer un cuento todas las noches. Siempre le doy la opción de que él escoja el cuento y escoja cuando lo quiere leer. Si se aburre de uno y no lo hemos terminado, pues no hay ningún problema porque otro día podremos acabarlo.

Para mi, lo importante es que no pierdan el gusto por los cuentos y los libros. Es importante que ellos mismos tomen la iniciativa de leer algo y de interesarse por eso. También, me parece muy importante que la rutina de leer cuentos sea una rutina flexible. Con esto me refiero a que si los horarios cambiaron por x actividades, entonces no sintamos que por no leerles ese cuento a las 8pm estamos haciendo algo mal y se van a mal acostumbrar. Por el contrario, enseñémosle a nuestros hijos que a veces lo planificado también se puede modificar y que lo importante es que hagamos las cosas que nos gustan y nos satisfacen y nos hacen irnos a dormir tranquilos y felices. 

Utilicemos el poder de los cuentos para siempre atraer positivamente a nuestros hijos a ese mundo tan encantador de la imaginación y no los obliguemos a hacerlo cuando no sientan las ganas.

Porque el hábito de la lectura solo se va a adquirir por el gusto, no por la obligación. Ah y también, antes que me olvide, el ejemplo es básico. Si ellos nos ven a sus padres leer… va a ser muy difícil que lean.

Toda mi vida he visto leer a mi madre. Siempre leía muchos libros y nos leía a nosotras también. Nos llevaba a la librería para que escojamos un libro y es así como terminé leyendo Harry Potter.

Y, es así como ahora disfruto de un buen libro y puedo, tranquilamente, inculcarle lo mismo a mi hijo.