No hay un mejor camino…hay nuestro camino




El otro día me puse a ver una película acerca de una mamá que perdía a su única hija de manera inimaginable y terrible (la verdad no sé como llego a encontrar este tipo de películas). La vi, lloré, quise dejar de verla pero quise saber en que terminaba. 

Cuando terminó me quedé pensando en como nosotros habíamos vivido la muerte de Gabriel. 

Al día siguiente le pregunté a mi esposo: No te parece que hemos vivido demasiado bien la muerte de Gabriel? a lo que él me mira como si le hubiese preguntado alguna cosa absurda (y ahora que lo escribo, creo que si fue absurda mi pregunta) y me dice: a qué te refieres con demasiado bien? me quedo pensando unos segundos y le digo: No sé, es como una sensación...míranos como estamos, estamos bien, seguimos juntos, seguimos unidos, no necesitamos ningún tipo de medicación, no recurrimos al alcohol ni a las drogas para soportar el dolor, seguimos con nuestras vidas, hemos vuelto a sonreír, a mirar con amor a la vida y hemos perdido un hijo y no nos hemos vuelto locos! Juanjo un hijo de nosotros ha muerto! Se lo dije como para asegurarme que era verdad, como para que mi mente lo escuche y lo asimile (como si aun no lo hubiese asimilado, según yo). Juanjo nuevamente me mira y me dice: y que piensas que tendríamos que haber hecho? Como deberíamos haber actuado?

Días después de este episodio....pienso: es que acaso hay una forma de vivir después de la muerte de un hijo? existe acaso un manual que se pueda seguir al pie de la letra? existe una forma correcta de llevar el duelo por la muerte de un hijo? 

NO! claro que no! eso lo sé, sé la teoría, me la sé de memoria pero hay veces (como esta que me pasó) en que pienso: fue correcto lo que hicimos? fue sano? como no me he vuelto loca? como no me he vuelto alcohólica? como pude sobrevivir a la muerte de mi hijo sin ningún tipo de medicación??? 
Pero luego me miro y miro mi vida, miro a mis hijos, miro a Juanjo y se que estamos en el camino correcto, sé que lo que vivimos fue lo que teníamos que vivir y como lo vivimos también. Elegimos el mejor camino para nosotros y así es con cada uno.

No hay un camino correcto en el duelo, no hay una mejor forma de vivir la muerte de un hijo...solo hay nuestra forma, nuestro camino y eso es lo que tiene que ser, es lo mejor para cada uno de nosotros.

Cuando dudas así como la mía nos asalten, solo tenemos que confiar en que lo que hemos vivido y como lo hemos vivido y como lo estamos viviendo es lo correcto. 

No hay que cuestionar nuestro camino, solo hay que confiar y seguir caminando porque tenemos los mejores guías...nuestros hijos!

Con amor y confiando,