Mis bebés arcoiris


Leí en una publicación lo que muchas mamis hicieron. Se tomaron fotos embarazadas con las panzas pintadas con todos los colores del arco iris y luego con sus bebés vestidos con el mismo color.
Me hizo pensar en lo que realmente significa para mi. Nunca le he puesto un nombre a mi experiencia porque tener una pérdida nunca ha sido un tema fácil para mí de hablar o escribir hasta hoy.
Yo he tenido dos pérdidas en mi vida. La primera fue cuando era muy jovencita y aún cuando no tenía idea de lo que iba a hacer con un pequeño bebé, sin un trabajo estable, yo ya estaba enamorada de mi bebé. Muchos años pasaron y hasta el día de hoy pienso en qué hubiera sido de mí si no hubiera perdido al bebé.
Hace 3 años, quede embarazada de Naya y lo único que sentía era terror. Pasé todo mi embarazo orando y rogando a Dios que proteja a mi hija y así lo hizo. Naya nació sana y fuerte y hoy es la luz de mis ojos, es quien me hace sonreír con sus ocurrencias y es una de las mas grandes bendiciones en mi vida.
Con mi esposo siempre quisimos que nuestros hijos no tengan mucha diferencia de edad y decidimos volver a intentar otra vez. Pasaron los meses y nada, hasta que, en Diciembre del 2014 de pronto comencé a tener sangrados leves, no de periodo y sabía que algo andaba mal. Me hice una prueba de embarazo y salió positivo, era lo que mas temía y los siguientes días fueron los mas difíciles de vivir y lo hice en silencio.
Mi esposo siempre estuvo a mi lado para apoyarme y consolarme, pero cuando estaba en la oficina sólo me quedaba vivirlo todo en silencio. Cada vez que iba al baño me encontraba con evidencias de que estaba perdiendo a mi bebé y mis doctores no podían hacer mucho porque a pesar de los suplementos, nada mejoraba y solo quedaba esperar a que mis niveles de hormonas disminuyan... hasta cero. Cada semana tenía que ir a que me saquen sangre y los resultados eran los que ellos esperaban.
Los doctores me dijeron que es algo que sucede todo el tiempo. Nada alentador, pero también dijeron que igual podría tener un embarazo normal después. Pasó mucho tiempo para volver a sentirme mejor, no como antes, porque la pérdida de un bebé aunque no lo hayas conocido, nos lleva a llorar su ausencia y el corazón necesita tiempo para sanar.
Pasó el tiempo y recuerdo que tuve mi primer periodo regular luego de la pérdida y yo sentí que era un regalo de Dios. Unas semanas después, comencé a sentirme extraña y a la vez asustada. Es una de esas cosa que sabes dentro de tu corazón lo que podría ser. Me prometí que no iba a hacerme una prueba de embarazo hasta que pase por lo menos una semana mas pero no pude con la ansiedad y corrí a comprarme un paquetito de pruebas de embarazo.
Recuerdo que esa noche mi esposo estaba jugando con Naya en nuestro cuarto mientras yo esperaba el resultado. Cuando lo vi, no pude evitar llorar con todo mi corazón, no puedo describir exactamente como me sentía, era una mezcla de felicidad y mucho miedo. Miedo a que algo salga mal y felicidad porque esta podría ser otra bendición en nuestras vidas.
Han pasado 6 meses y hoy no puedo dejar de dar gracias a Dios. A pesar de haber perdido dos de mis amores, Dios ha permitido que tenga dos hijas a lado mío. Y aunque hayan días en los que el cansancio gana sus batallas o las dos se ponen a llorar al mismo tiempo, me recuerdo que es un honor se mamá y se me ha dado la tarea de criar, amar y proteger a mis pequeñas.
Tengo dos hijas Arco iris, que me recuerdan que luego de la tormenta salen los bellos rayos de colores para alegrarnos la vida.

Un abrazo y que tengan una bella semana.