Las reglas de oro para mamá



“Saluda”
“Da las gracias”
“Pide por favor”
“Pide permiso”
“No grites”

Tú, que le pides esto y mucho más a tus hijos, esta carta es para ti.

Es parte de nuestros deberes formar a nuestros niños para que sean personas respetuosas,  enseñarles a qué deben decir (qué no) y como deben comportarse en ciertas situaciones. Es parte de nuestra chamba como papá y mamá ser unos discos rayados hasta que digan este tipo de frases sin necesidad de un recordatorio, hasta que salga natural. Y la idea es esa, educarlos para que su comportamiento sea el mejor, muestre la educación correcta y se forme dentro de los valores que nosotros queremos cultivar y caracterizan a cada una de nuestras familias. Está en nosotros corregirlos de acuerdo a nuestra perspectiva de crianza y explicarles por qué son importantes estas “reglas de oro”.

Hoy quiero contarte una lección que me han dado los más de tres años como mamá y espero pueda servirte a ti también: las mamás también tenemos reglas de oro. Las mías son cuatro. Reglas que a mí particularmente me permiten respetar el crecimiento de Gabriel, escucharlo, entenderlo y ser un apoyo en su crianza, un referente. Aquí te las cuento:

1. Pedirle perdón: Las mamás nos equivocamos y mucho. La fregamos una y mil veces (bueno, al menos yo lo hago siempre) y por eso, debemos aprender a pedir perdón. Es la mejor manera de explicarle a tus hijos que errar es humano. Ojo con esto, la idea es que esto no sea reiterativo ya que tu mensaje puede decirles que pidiendo perdón puedes equivocarte las veces que quieras, pero la idea es disculparse con una promesa futura. Vas a ser mejor, te vas a esforzar y vas a aprender de esa metida de pata. Enséñales también que perdonar es bueno.

    2. Escuchar su opinión: No hay nada más valioso que saber qué piensan tus hijos. Cómo se sienten respecto a una situación determinada, o que prefieren de algo. Yo sé que hay muchas personas que discrepan conmigo en esto ya que “los niños no están en edad de elegir”. Bueno, es cierto que por su edad hay muchas decisiones que nos corresponden, pero escúchalos. Con detalles pequeños y cosas importantes. Por ejemplo, no darle a escoger su ropa, pero sí entre dos atuendos posibles. O tomar en cuenta su opinión sobre alguna decisión, desde su lonchera hasta un viaje que quieran realizar.

     3. Ser su ejemplo: De este tema ya he escrito un post anterior “No pidas lo que tú no haces”. Sé su referente, no te contradigas y edúcalo con tus maneras de comportarte. Si le pides que salude, agradezca o pida por favor, que sea algo que lo ve en ti primero.
Gabriel está en la edad de imitar mis actitudes y las de su papá, somos su mejor guía realmente.

4. Respetar su personalidad: Cada niño es diferente y de verdad, cada uno es un mundo. Complejo y distinto. Tú más que nadie conoce a tu hijo y sabes sus reacciones, su personalidad. Respétala. Por ejemplo, Gabriel es súper amoroso pero con su papá, su yeya y conmigo, pero después, le cuesta mucho tener confianza en las personas. Si quieres enseñarle a saludar y es así, no esperes que apenas conozca a una persona le dé un beso o un apretón de manos, porque no es así. Basta con un “hola”, “buenos días” y ya. Poco a poco va a ir soltándose y adaptando sus maneras.

Éstas son las mías y espero puedan servirte de alguna manera, pero como siempre digo, cada quien tiene su método de crianza y obviamente, tenemos hijos diferentes para adecuar nuestros comportamientos con los suyos. Tú cuéntanos, ¿Cuáles son tus reglas de oro para ti como mamá?

Besos,