El dilema de elegir a una buena nana




Antes que nada: ¿Existen las buenas nanas?
Respuesta: ¡Sí! Pero debes tener en cuenta que, usualmente, “la buena nana” no nace, se hace.
Hay mujeres que, aun no teniendo mucha experiencia con bebés, son como esponjas que aprenden todo a la primera o a la segunda. Además, tienen buen criterio a la hora de la toma de decisiones cuando tú no estás, y hasta saben administrar la casa.
Dios mío… Y a ellas, ¿dónde las encuentro? Pues… no es fácil. Hay que tener mucha pero mucha suerte, prender velas a unos cuantos patronos de los imposibles, y tener fe. Mucha fe.
Sin embargo, como te decía antes, una buena nana también “se hace”. ¿Cómo? Te dejo algunos tips:


  1. Define qué tipo de necesidad tienes: Cama afuera, cama adentro, horarios. Sé realista y haz un plan A y un plan B. El A debe ser el ideal; el B, el no tan ideal pero que te puede salvar de apuros.
  2. Ten en cuenta no solo tus horarios de trabajo, sino la dinámica familiar, cómo eres tú: TIENES QUE ESTAR TRANQUILA. Si piensas “acepto que se vaya a las 5 pm porque llegaré volando del trabajo”, lo más probable es que te vas a estresar para correr, correr y correr. Encima, llegarás atareada y querrás botar por la ventana un par de maletas. DEBES dejar un margen para que vayas al baño, te cambies de ropa y tomes aunque sea un vaso de agua o yogurt… o un chocolalito, que siempre enciende energías.
  3. Cuando empieces la búsqueda, siempre empieza por referidos: familiares, amigos, compañeros de trabajo. Hay muy buenas agencias, pero nada como la información de primera mano de alguien que te quiere y sabe lo importante que son tus hijos para ti.
  4. Definido esto, entrevista. No te cierres en joven, señora mayor, años de experiencia, etc. Escucha, conoce, conversa: Qué hobbies tiene, cuál es su meta en la vida, la realidad familiar que ha vivido. Eso dice mucho de ella y te permite conocerla a profundidad.
  5. Cuéntales cuál es tu proyecto familiar, qué esperas de tus hijos, cómo eres como mamá. Es importante el sueldo, la comida, las vacaciones, etc., pero más aún lo es que conozca lo que papá y mamá necesitan de ella a nivel, digamos, trascendente, porque pasará muchas horas con tus hijos y puede ser su gran aliada.
  6. Una vez elegida, hazle un plan de mejora personal: Fíjate en sus hábitos de limpieza, en sus modales, si es ordenada, si quiere a su familia. Que ella sienta que no solo te preocupas de su trabajo puro y crudo, sino de ella como persona: Un buen jefe siempre saca lo mejor de sí de sus trabajadores.
  7. Para su formación, invierte en talleres que le puedan ser útiles, incluso de manejo de casa, cocina y repostería. Es necesario hacerle seguimiento durante el día, pero saber que tiene las habilidades necesarias hará que las llamadas sean más bien para tus hijos, para escuchar su voz; y con las nanas, solo un pequeño despachito.
  8. Sé cumplida con sus derechos laborales y ten detalles con ella. A veces pensamos “pero si no ha estudiado una carrera, cómo le voy a pagar tanto”. Es cierto, pero la vida de tus hijos está en sus manos por muchas horas.
Finalmente, si tus hijos generan con ella una relación de apego, no le tengas celos. Al contrario, eso hará que tus peques tengan una mejor su capacidad de relación social, de adaptarse a nuevos grupos, de saber que el mundo no solo huele a tu perfume.

Ten paciencia si la nana ideal todavía no llega. Mientras, recuerda que la miel puede más que la hiel. No te arrepentirás de haber sido generosa.