¿Por qué amamanto?




Hace unos días, en el último control de Esteban, su pediatra me miró riendo y me dijo "María Gracia, por si acaso nadie te va a canonizar por dar de lactar". Habíamos estado conversando de algunas posibilidades ya que Esteban es alérgico a la proteína de la leche de vaca y una de ellas era dejar de amamantar. Ante el comentario yo me quedé en shock y días después me quedé pensando en qué le debería haber respondido.

Más importante que haber respondido, me doy cuenta ahora, es lo que pienso yo. ¿Por qué hago esto? ¿Será posible que inconscientemente haya estado buscando una forma de aprobación social? ¿Me estaré martirizando a propósito?

Sería bueno mencionar que para mí las primeras semanas amamantando fueron muy difíciles, los pezones sangrantes, la hipersensibilidad, el dolor intenso, la hinchazón, los goteos… Además, al segundo mes descubrimos la alergia de Esteban. Él estaba rechazando algunos de los alimentos que yo comía y que le pasaba a través de la leche materna. Entonces tuve que eliminar un montón de cosas de mi dieta.

Hubiera sido más fácil parar.

Hoy, casi dos meses después, pienso y estoy feliz de no haber renunciado a mi aventura como madre lactante. No las quiero aburrir mencionando los muchos beneficios de la lactancia materna a pesar de que obviamente fueron parte importante de mi decisión de seguir. 

Pero esta se basa también en algo mucho más egoísta y no, no tiene nada que ver con una canonización, una medalla ni los aplausos de alguien más. Tiene que ver con algo que está entre Esteban y yo, y de lo que nadie tiene que aprobar o desaprobar.

Tiene que ver con nuestra complicidad, y como dije, con el deseo egoísta de tener esta experiencia recontra gratificante.

Tiene que ver con el lazo que solo él y yo hemos construido de cariño y apego, un estado de necesidad pura, de instinto, de amor.

Tiene que ver con ser humana, con ser mamífera y amamantar a mi hijo, como mi mismo cuerpo me lo pide.

Tiene que ver con cumplir con este paso dentro de la cadena de eventos que es el embarazo y en confiar en que la naturaleza es sabia.
Hasta hoy hemos cumplido ya con casi cuatro meses de lactancia exclusiva. No creí que llegaría a tanto, sobretodo con la falta de apoyo de personas como el pediatra de Esteban. Ahora mismo escribo estas palabras y Esteban me mira y se agita fastidiado. Debe tener hambre.


Un ratito, ya vuelvo. Esteban necesita a su mamá y yo a él.