El cansancio y los logros de criar a un niño de 3 años


Ya me habían dicho que los terribles DOS no eran nada comparado con los Terroríficos TRES. Y bien que tenían razón, todos los días me voy a dormir agotada, son días difíciles, donde las alegrías son tan intensas como los enojos. Son tiempos de retos, de probar la paciencia y de sorprenderse de uno mismo, y de ese hombrecito de tres años que pone mi mundo de cabeza.

Yo no me considero una mamá permisiva, estoy en el borde de amorosa y estricta. Mis "NO" son eso, y no hay "casi nunca" un cambio. Lukas lo sabe, así que los llantos empiezan a penas lo escucha. Lo amo con toda mi alma, pero sé que tengo que corregirlo y el corregir tantas veces al día me agota, mentalmente y mucho. Deseo ser el oso cariñoso que llevo por dentro, pero debo esconderlo y sacar mi lado serio y explicarle el porqué no puede andar por la vida destruyendo, lastimando, desobedeciendo o faltando al respeto.

Qué difícil es sentirse como el villano a diario, una sabe que es lo correcto, pero cómo le dices eso a tu corazón si ves a tu enano llorando a moco tendido. Cuesta mucho. Sus lágrimas, mis lágrimas.

Pero bueno no todo es tragedia, después de unos días ves como lo aplicado hace unos días valió la pena. Ordena sus cosas, y las cosas del resto porque sabe que no son suyas, o sabe que significa tener cuidado. Corre cuando te lastimas y te da un beso para que te cures, todo lo aprende mi niño y me siento orgullosa. Claro que primero casi me mata del enojo.

Las actitudes de adolescente han aparecido, me cogen desprevenida por lo general y otras veces me da ataque de risa ( rápidamente debo desviar mi atención hacia otra cosa porque él va en serio, y no me gustaría que en medio de una llamada de atención se empiece a carcajear). Es más, hace unos días le decía a mi mamá, que la última de Lukas es decirme "déjame tranquilo" cada cambiada de pañal o cada que lo cambio. Y le agregaba que de escucharlo en español probablemente me tendría a lo momzilla de molesta (la primera vez al menos), pero como en alemán demora en procesar en mi cerebro, suelo decirle que mejor me deje él a mí tranquila cambiarlo y que así acabamos rápido con eso.

Otra que me hace y que resultó muy divertida y efectiva para ambos. Es que en medio de un regaño, por lo general una llamada de atención por algo en lo que se puede lastimar, me dice "qué pasa!?!? Qué pasa??" Y ahí me detengo y le digo lo que siento, por lo general es miedo, y le explico exactamente a qué le tengo miedo "me da miedo que te lastimes con ese metal", "que venga un carro y tu estés por ahí", "que te ahogues". Esto suele ser más efectivo que la regañada, me dice ya mamá entonces acá/ así mejor? Estás mejor? Y ya así seguimos con nuestras vidas.

A sus tres años , y desde siempre le hablo como a un adulto, le doy toda la información que necesita, le explico y le muestro lo que debe saber. No hay historias con mucho diminutivo o fantasía para las cosas que son simples. La fantasía la tenemos presente en los juegos, y la vida la tenemos presente en su mayoría de manera real.

Qué feliz se puede sentir uno al ver que los vas formando bien, pero que cruel puede ser uno mismo cuando llega la conciencia. Ser mamá es de lejos lo más difícil y gratificante que he vivido, bueno fuera poder resumir todo esto que vivimos a diario cuando nos preguntan: Y qué hiciste todo el día?

Reportando desde Casa Mambru, los días con un Threenayer.
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