Dejando el Pre - Nido : una decisión difícil


 



Hace unos meses, exactamente siete, Lukas empezó el pre-nido con mucha ilusión, las semanas de adaptación y el método de tener a mamá siempre cerca las primeras semanas nos motivaron a ambos de que esta era una muy buena idea para él. Si bien le costó integrarse, su contacto con niños de su edad era casi nulo. De a pocos empezó a familiarizarse con el ambiente, asistió los primeros dos meses con una sonrisa en el rostro y yo me sentía, después de varios meses, más independiente. Por fin logré armarme una rutina definida, mi vida social empezaba a aparecer, Nina y yo teníamos más tiempo para nosotras a solas. Todo estaba bien en ese inicio, luego llegó la ola de resfríos, se contagió de algunos virus en el pre nido y finalmente empezaron las faltas.

Lukas llegó a estar ausente entre 2 o 3 semanas después de una semana completa de asistencia y así repetidamente. Y cada regreso era más difícil, las sonrisas se desdibujaron y aparecieron llantos y pataletas. Al inicio lo asocié a que estaba costándole integrarse nuevamente, hasta que empecé a notar que la pataleta acababa en la puerta del nido. Una vez adentro él estaba tranquilo y lo recogía siempre contento. Eso sí, su respuesta cambió: Lukas te gustó hoy el nido? No! Horrible!

Hasta ahí pensaba que bueno todo esto de la pataleta a la mañana era una fase, pero fue empeorando y la verdad que me empecé a cuestionar a mí misma si era realmente una buena decisión continuar. La culpabilidad y el miedo de hacer las cosas mal estaban conmigo en todo momento. Pero no me quería rendir, seguí probando diferente "motivos" que podrían estar fastidiando la ida al pre nido pero nada, todo peor, Lukas siguió con resfríos y contagios y yo llegué a mi límite. Cada mañana era taller de lucha libre para cambiarlo, estaba agotada.

Ya otro día conversando con él le preguntaba si algo en el nido le pasaba y me decía que no, pero que él quería estar en casa con nosotras (Nina y yo) ó que Nina vaya con él al nido. Todo empezó a tomar forma en mi cabeza y en ese momento supe que no deseaba que vaya más al pre nido. No quería que él se sienta rechazado, ya había hecho lazos con su hermana, jugaban juntos sin mucho drama de por medio. Y finalmente le prometí que no iría más, adiós " 4 horas de Libertad" pero la felicidad de mi hijo es más importante.

Reflexionando sobre el tema del pre nido, yo no lo condeno, por el contrario, le agradezco como en este poco tiempo las habilidades sociales de mi hijo cambiaron, él aprendió a diferenciar el trato hacia un bebé y un niño, aprendió a ser más independiente y muchas muchas más cosas! Nosotros dejamos el pre nido, porque no es el momento adecuado, aún tenemos tiempo. Acá en Alemania pueden ingresar al nido a los 3 ó 4 años, así que no hay apuro.

Veamos que nuevas aventuras se vienen!


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