Sobre nuestros primeros 6 meses y eso de la lactancia exclusiva

Al cuarto día, Mucita empezó a recuperar su peso, y desde ese día, la curva siempre hacia arriba!

¡Llegamos! Se pasó muy rápido, y en un abrir y cerrar de ojos, mi pequeña está cumpliendo seis meses. Medio año. Jolín.
Y tal como lo quisimos, llegamos grandes y fuertecitas a punta de leche materna. No lo voy a negar: se me hincha el pecho (y no de leche, solamente). Porque acá un secreto bien guardado que nadie me quiso contar pero que el Internet no supo esconder: dar de lactar no es fácil. No es fácil comenzar, no es fácil continuar (sobre todo cuando empiezas a trabajar) y no es fácil a los seis meses tampoco, cuando tu pequeño angelito se convierte en una pequeña piraña de solo dos dientes.
Por eso quiero compartir mi experiencia – de una perspectiva de alguien que tuvo leche, porque sé que no todas tenemos esa suerte. Creo que podría ayudar.
Guerra avisada no mata gente pezones
Si tienes planeado dar de lactar, infórmate. Dar de lactar puede ser muy natural, pero eso no lo hace fácil. Tampoco te estoy tratando de asustar, pero no todas damos a luz y nos convertimos en fuentes inacabables de leche. Yo me puse a leer artículos en La Leche League, me puse a seguir a una consultora de lactancia en Facebook, vi videos sobre las posiciones de la lactancia natural. Estaba de licencia, tenía tiempo, faltaba poco para que nazca Mucita, hice mi tarea.
Además, leía artículos: “Cosas que no le deben faltar a una mamá primeriza (CQNLDFAUMP)”. La loción de Lanolina parecía estar en todas las listas, entonces no faltó en la mía (que no falte en la tuya y empieza a usarla peroyá). A esta agrégale cojines protectores porque otra cosa que no sabía (y no leí), cuando estás dando de amamantar con un lado, el otro también quiere ;)
Los primeros días – ten fórmula a la mano por si las moscas
¿Cómo? ¿Y la lactancia exclusiva? Como te dije, no todas nos convertimos en fuentes inacabables de leche de buenas a primeras. Yo, al menos, no. Mi pequeña durmió muy bien la primera noche. Durmió bien durante el primer día. Se despertaba, comía, seguía durmiendo. Sin embargo llegó la noche y empezó a llorar. Traté de darle de comer, y parecía continuar insatisfecha. Lloraba. Yo trataba con una, con la otra, con la otra nuevamente. Me empezaba a doler y no podía con ese llanto tan pequeño, tan tierno y tan rompe-corazones. Llamé a la partera a la media noche y le conté. Me preguntó si tenía fórmula, que preparé 20ml y se la dé. Que la mantenga al tanto.
Pues amiguita, era hambre. 20ml, un dedito de fórmula, bastó para saciar el mini estómago de mi pequeña quien continuó durmiendo plácidamente. Repetimos tres horas después. Y sí, tenía fórmula. Eso también estaba en mi lista de “CQNLDFAUMP”
Al día siguiente, vino la enfermera a verme. Le conté lo que había pasado y juntas desarrollamos el plan de ataque. Alquilamos un extractor de leche, y por los siguientes tres días, nuestras rutinas de comida fueron así:
20ml fórmula >> pecho >> leche extraída previamente >> sacar leche y almacenar
Fue increíble ver como esa leche extraída iba creciendo con cada sacada. Empezamos con muy poco, pero para el segundo día, ya era más que los 20ml de fórmula que debía sacar. Eso sí, era agotador y eso que mi esposo ayudaba. Cada sesión de estas duraba alrededor de una hora y dos horas después tocaba la siguiente. Felizmente para el tercer día, ya la fórmula no era necesaria; y para el cuarto, ya no era necesario extraerme leche. Mi producción estaba en marcha.
Ahora solo había que lidiar con el dolor. Lanolina a más no poder, religiosamente luego de cada toma. Luego de cada baño. Y un poco más por si acaso. Mamigutia: dar de lactar duele – al comienzo. Si estás por tirar la toalla, solo te voy a decir una cosa: espérate dos semanas. Pasado esto (y a punta de lanolina) te habrás acostumbrado y empezará la fiesta, no solo para tu bebe, también para ti: te juro que lo empezarás a disfrutar.
Y que siga el titi party – con uno que otro sacrificio
Y así, Mucita está por cumplir seis meses y amo cada momento en que le doy de lactar a mi hija. Pero no todo es color de rosa:
  • No adoro mis momentos vacunos en donde debo ir a esa oficina de lunas pavonadas para sacarme leche en el trabajo, pero es lo que hay.
  • No es fácil despertarse todas las noches para dar de alimentar a tu bebé (la leche materna se digiere más rápido, por eso es muy normal que bebes lactantes continúen despertándose durante la noche – me pasa a mí, no a todo el mundo).
  • Dicho esto, no es fácil tener que limitar mis dosis de café (pero el sueño de mi beba, también es el sueño de mami)
  • Y hablando de dosis limitadas – me gustaría a veces poder tomar una copa más de vino. O cinco.
Además, es saber que tu peque depende de ti. No volví a la fórmula en todos estos meses porque decidí que no quería, pero por esta misma razón me costó muchísimo dejar a mi beba en otros brazos. Sí, tenía leche en stock, pero ¿Y si no quería tomar del biberón? ¿Y si no le había dejado suficiente? ¿Y si deja de depender de mí?
¿Y después de los seis meses?
Pues, no sé. Mañana tengo mi control de los seis meses (un día antes de cumplirlos) y pediré consejos de cómo empezar a pasar a sólidos y seguir combinando con leche materna. Con dientes y todo, quiero continuar con la lactancia hasta el año o más. ¿Lo lograré? No tengo idea. ¿Combinaré con fórmula? No sé. Lo que sí debo decir es que mi hija se ve sanita. Claro que le han dado sus dos gripes, pero también ha salido bien parada de ambas. Quiero pensar que las defensas en la leche materna han tenido algo que ver con eso y por eso quiero continuar.
Al final, lo único que importa es el desarrollo de Mucita, y que nunca nunca pase hambre.

Y lo único que importa para ti es que tú sepas que lo que haces es lo mejor para ti y tu bebe. Diga lo que yo diga. Digan lo que los otros digan.