Placento…¿qué?



Placento…¿qué?

Placentofagia o el acto de consumir la placenta luego de dar a luz. Tal cual hacen instintivamente los animales mamíferos. Aunque la industria cosmética le saca provecho en la elaboración de cremas o maquillajes, la práctica de comer la placenta y usarla como tratamiento de post parto puede sonar un tanto excéntrica. Sobre todo si al parir, solemos mirarla apenas y de reojo, diría que hasta con cierto impacto. La cuestión es que se le atribuyen múltiples beneficios. Es nutritiva, rica en hierro, lo que ayuda a subir los niveles de glóbulos rojos perdidos durante el embarazo. Equilibra hormonalmente a la madre, combate la depresión post parto o baby blues que pueden aparecer hasta en un 15% de las mujeres. Ayuda a la coagulación sanguínea e incrementa la producción de leche materna. No es poca cosa lo que promete.

¿Cómo se consume? Principalmente de dos formas. Puede ser cruda, en pequeñas porciones que se añaden en smothies con frutas como frambuesas y blueberries. Toda una exquisitez orgánica que se toma durante los primeros días de recuperación post parto. También se consume deshidratada y molida en cápsulas. Se recomienda empezar a tomar los jugos y luego continuar el tratamiento con las cápsulas. De una placenta salen aproximadamente 130 cápsulas, aunque, claro, eso va a depender del tamaño que tenga cada una. Se toman entre 4 y 5 pastillas por día, según indicación. Las empresas o doulas que ofrecen estos productos además entregan recuerdos maravillosos, como el cordón umbilical en forma de corazón o una huella en papel de la placenta, un registro de ese tesoro que le permitió la vida a nuestro niño, su respiración y crecimiento durante 9 meses.

La placentofagia es un tratamiento bastante innovador. Países como Alemania, España, Inglaterra, República Checa o Estados Unidos la practican con relativo auge. También están los detractores que la tildan de ser una moda cargada de testimonios subjetivos. Valgan verdades, hasta el momento no hay estudios sistemáticos que comprueben los beneficios de consumir la placenta. “Tampoco hay investigaciones que comprueben que no funciona. Estados Unidos ha donado más de 41 millones de dólares a distintas universidades para que continúen investigando sus beneficios, recién estamos en la punta del iceberg”, explica Romy Schroth, especialista peruana en placentofagia. Solo hay hay que tomar en cuenta que si la placenta está mal procesada o en mal estado puede provocar una enfermedad infecciosa por hongos o bacterias. “Por eso es tan importante hacer estudios patológicos previos antes de tomar el tratamiento”, enfatiza Schroth.


Luego de procesar la placenta, suele quedar una parte. Hay quienes realizan con ella una pequeña ceremonia de agradecimiento, una ofrenda. La entierran en un jardín en una suerte de ritual íntimo en el que cada una agradece lo que quiera: la vida de su bebé, su salud, un parto bonito… “Es un momento lleno de oxitocina. La mamá nutre al bebé a través de la placenta, la placenta nutre al árbol y el árbol a la familia entera”, dice la doula y especialista en medicina de la placenta, Maria de los Angeles. Hay un doctor español que es una eminencia en el tema de la placentofagia. Se llama Sergio Sánchez Suarez. No dejen de leer su artículo. https://issuu.com/euroespespublishing/docs/www.gen-t.es