Lo bueno, lo malo; lo bonito y lo feo de mis vacaciones en Lima


Acabamos de volver de estar 3 semanas en Lima. Nuestras primeras vacaciones en familia desde que nació Minimucita. He acá algunas de mis impresiones:

Lo bueno
  • Viajar con bebés puede ser un poco más agotador, física y mentalmente. Pero ¡qué vivan las colas preferenciales! Primeros en entrar al avión, primeros en las colas para chequear maletas, en migraciones, seguridad, primeros en recibir nuestras maletas… ¡un éxito!

Lo malo
  • Lima, ¡qué poco “coche-friendly” que eres! Y asumo que en muchos casos se aplica a las sillas de ruedas y discapacitados. Las veredas están rotas, desniveladas, sin rampas. Lo mismo con muchos edificios. Puede ser verdad que las cosas están mejor que antes, pero es como que algunos municipios asumen que la gente no sale a caminar (con o sin coche), empezando por donde viven mis papis, que ni veredas tienen. Ah, y también CERO a todos esos restaurantes sin cambiador de bebés. ¿Qué onda? ¿Acaso nadie sale a comer con sus hijos?
Ah, pero 20 puntos a Larcomar con su área dedicada a niños y bebés. ¡Bella!

Lo bonito
  • 3 semanas a tiempo completo con mi princesa de 5 meses me permitió vivir y ser testigo de varios “logros”: su primera risa, se dio la vuelta (de espalda a panza Y de panza a espalda) – agárrense todos y a visitar a Ikea para asegurar la casa para bebés móviles -, ¡ah! y su primer diente (¡y segundo!).

Igual de bonito
  • La familia. En estas tres semanas, Minimucita pudo haber grabado su propio video para la canción “de mano en mano, de pueblo en pueblo”. A las seis de la mañana, luego de alimentarla y cambiarla, era el turno de los abuelos. La abuela con sus canciones y el abuelo con sus cosquillas. Después de eso, durante el día, sería el visitante de turno. La madrina primera en la cola, los tíos y tíos abuelos después (de sangre y de cariño). ¡Los bisabuelos! Los más chochos. Mientras no tuviera hambre, sueño o mucho calor, Mucita solo regalaba sonrisas.

Lo feo

  • Las despedidas. ¡Ay Mu! Cuando pensabas que ya te habías acostumbrado a decirle adiós a tus papis, te tocó verlos decirle adiós a su nieta. Y yo sin kleenex :( Felizmente todos sabíamos que era un hasta prontito. Mientras tanto seguiremos grabando memorias, con fotos, con blogs, con notitas en un cuaderno, para que Mucita sepa luego lo bien que la pasó.