¡Mucho gusto Esteban!


Esteban llegó a nuestras vidas un miércoles. Vi por primera vez a esta personita totalmente nueva para mí entre pujos, sudor y lágrimas. Yo no conocía a Esteban. Al comienzo en la clínica, con la ayuda de las enfermeras, fui adivinando qué significaban ciertas muecas de esta nueva persona en mi vida, ya que así como con alguien que recién conoces, yo todavía no sabía descifrar a Esteban.

Me acuerdo que las primeras semanas nos la pasamos encadenados a la cama. Yo, mamá primeriza, sin experiencia ni instrucción en bebés recién nacidos, le daba teta a Esteban como respuesta a todo. Cuántas veces el pobre habrá tenido que aguantar un pañal sucio por horas, un chanchito que no salió o la incomodidad de una ropita que le daba calor, mientras yo lo ponía al pecho, pensando que eso era lo que él necesitaba. 

También recuerdo cuántos días me quejé de que no dormía en el día. “Ya lo acostumbraste a los brazos” me decían, y yo pensaba que sí, se acostumbró y ahora me fregué. Todo el día lo cargaba y no podía ni almorzar ni ir al baño. Todavía me era muy difícil hacerlo dormir, entonces los dos nos la pasábamos cansados y de mal humor.

Hasta que un día, más o menos por la semana 8, me di cuenta que había comenzado a entenderlo. Sabía cuándo había que alimentar, cambiar y dormir. Por más que no hubiera un horario establecido para todo, Esteban, con sus muecas, sonidos y movimientos me decía qué era lo que quería. A veces soltaba el pecho y lloraba repentinamente, entonces sabía que era un chanchito. Otras se metía una mano a la boca, con la otra se jalaba el pelo y se agarraba la cara, pataleaba y se desesperaba, entonces sabía que tenía sueño. Comenzamos a ser como un reloj. Por fin comenzaba a conocer a Esteban.

A veces me encuentro desafiada por una etapa nueva. Esteban da un estirón y necesita tomar más leche de lo que normalmente toma. Entonces me tengo que adaptar y con mucha paciencia entender qué es lo que trae esta nueva etapa. Otras veces Esteban aprende más de lo que lo rodea, sus habilidades se desarrollan y como todo bebé hiper estimulado no puede dormir. Lo entiendo, lo calmo y nos adaptamos a la nueva etapa (soportando la falta de sueño, las ojeras y el dolor de brazos).

He escuchado de muchas mamás que apenas las cosas se hacen más fáciles llega otra etapa difícil y todo se vuelve a ir al tacho. Los dientes, la crisis del sueño a los 4 meses, el gateo, sus primeros pasos... Todas estas nuevas experiencias de ellos que hay que entender y apoyar. 

Yo todavía no puedo decir que conozco a Esteban del todo. Él se encarga de sorprenderme cada día con algo nuevo. Es mi tarea abrirme a sus sorpresas, entenderlas y estar a su lado.

Pero algo hemos avanzado y me comienza a encantar esta dupla.


¡Mucho gusto Esteban!