¡Auxilio! ¡Yo no quiero colecho!


La semana pasada publiqué en mi cuenta personal de Facebook una foto que tomé a eso de las 3:00 a.m. En ella mis 3 hijos y mi esposo aparecen muy cómodos echados a lo largo de TODA mi cama sin dejarme ni un huequito donde meterme. No era la primera vez que me pasaba, así que coloqué la foto poniendo: “Fui a buscar jarabe para la tos, y otra vez me quedé sin sitio”. De inmediato la foto generó varios likes y comentarios y también, sugerencias. Todos en muy buena onda.
Luego de que coloqué esta foto, una amiga colgó una cita del Dr. William Sears y familia, quienes aparentemente promueven estar a plena disposición de los niños durante todas las noches de su infancia (obvio, con el pecho a disposición también), o dormir con ellos, o cualquier cosa que implique que tú madre te anules como ser humano con necesidades por las noches los primeros años de vida de tu bebé. “Recuerden, el tiempo de tener a sus hijos en brazos, junto al pecho y en la cama es muy corto en relación a la vida total de su hijo. Aun así, el recuerdo de su amor y disponibilidad duran toda una vida”.
Mi amiga me tagueó con una bromita, y hasta ahí todo bien. El problema empezó cuando, luego de leer esa cita y todos los comentarios debajo de ella (que eran del tipo: “precioso”, la pura verdad”, “disfrutemos que pasa rápido”, “cualquier sacrificio es pequeño por la felicidad de mi bebé, “que viva el colecho” y un gran etc.) A mí casi me da urticaria. ¿Realmente piensan así estas madres? ¿El recuerdo de mi amor y disponibilidad para con mis hijos vienen de mis malas noches? Y ¿el recuerdo de la mamá gruñona y malhumorada del día siguiente? ¿Acaso mis hijos no sienten mi amor y disponibilidad en otros actos menos sacrificados para mí?
Quizá es que yo soy muy dormilona y por ende valoro mucho mi sueño, pero realmente, esta cita del libro me sacó de quicio y más aún los comentarios de muchas madres que alababan este tipo de comportamiento. ¿Es que acaso, luego de ser madres, no tenemos derecho a tener una vida? ¿Una buena noche de sueño? Y bueno, no pude con mi genio y respondí al comentario de mi amiga con algo tipo: “Eso es pura tortura y así como hay miles de libros que te hablan de los beneficios del colecho, hay miles que te hablan de los contras”. Y para que dije eso. Se me fueron encima. Me trolearon, humillaron y ningunearon de la peor manera.
Todo sólo porque yo no creo en el colecho. Creo firmemente que (aunque lo practique de forma obligada) no es lo mejor ni para mí, ni para mi familia (y en verdad, para nadie. Pero, mejor no digo nada). Cuando mis hijos se pasan a mi cama amanezco cansada, fastidiada y con poca paciencia. Eso no es bueno para nadie. Además, pienso: ¿qué pasó con mi privacidad?
Pero, no es que la gente practique colecho lo que me molesta, para nada. Cada loco con su tema. Es el hecho que quienes lo aplican, así como quienes defienden la maternidad ecológica, la lactancia a demanda y exclusiva y demás actos de entrega absoluta que se nos exige a las madres modernas, no tengan ni una pizca de tolerancia para quienes no pensamos igual. ¿Por qué no toleran que haya gente – como yo – que no cree/no quiere colecho o lactancia exclusiva por 2 años? Así como yo respeto a quienes están a favor, exijo el mismo respeto para quienes estamos en contra.

Dejemos de juzgarnos. No somos mejores o peores madres por dormir o no con nuestros hijos, por dar de lactar 10 días, 10 meses o 10 años (aunque 10 años…) Todas tenemos una lucha, una visión y una vida. Hay que respetarla.