Una cena navideña en cinco tiempos (o cinco momentos navideños sin orden en particular)



I
Aperitivo – vas a ser mamá
Fue un regalo adelantado que no encontré debajo del árbol, ni tampoco vino envuelto. Vino, más bien, cubierto de pichi (lo siento, pero es la purita verdad). Fue en la mañana del 23 de diciembre del año pasado cuando me enteré que estaba embarazada, y fue el 24 cuando le conté a mis padres que serían abuelos. Una Navidad con mucho que agradecer, una cena pequeña,  y una copa de vino vacía.
Tip maridaje: Agüita mineral.

II.
La entrada – Papá Noel sí existe
No sé cuántos años tenía. Quizá seis. Quizá siete. Pero venía de estar afuera con mis vecinos y me habían enseñado esta canción que dice “Papá Noel, Papá Noel viejo desgraciado. No me traes, no me traes ni un maní pelado”. Pensando que era súper chistosa, y que yo era muy viva, se la canté a mi papá, quien con una mirada muy seria me dijo que esa no era la forma de hablar de Papá Noel, un Espíritu de la Navidad quien había que respetar. La verdad es que no me acuerdo cuáles fueron sus palabras exactas, pero con esa idea, yo me sentí re mal y decidí que Papá Noel y su espíritu sí existían. Nunca más me burlé de él y le seguí escribiendo cartas todos los años.
Es más, aún digo que existe y, cuando me toque a mí, espero tener las palabras precisas para mantener en Mucita esa magia que me quedó a mí.
Tip maridaje: chocolate caliente

III.
Plato fuerte – Mi primera Navidad fuera de casa
A todos nos va a pasar algún día. Nuestros hijos, tarde o temprano, abandonarán el nido. A mis papás les tocó cuando tenía 25, el año que conocí a quien hoy es mi esposo. “La agencia está cerrada y tengo plata ahorrada, me voy a Holanda por Navidad”.
CLAROQUENOESATABANCONTENTOS. En mi casa la Navidad es un momento familiar muy especial, y que yo disfruto (y extraño) muchísimo. Pero mi corazón enamorado no tenía correa y mis papás finalmente aceptaron (o es que no pudieron evitarlo). Hoy, 7 años después, casada y con una hermosa pequeña, sé que esos arranques valieron la pena. Acuérdense, antes de madres, fuimos hijas.
Tip maridaje: cerveza belga trapista (que sean dos)

IV.
Segundo Plato fuerte – Ven a mi casa esta Navidad
Anfitriona, cocinera y madre. Sí se puede. Esta es la tercera Navidad que celebramos con mi esposo en nuestra casa: con amigos, familia y una súper cena con cordero y pavo. También es la primera Navidad en cinco años que la celebro con mis papás y hermana, quienes vinieron por ser la primera Navidad de mi pequeña Mucita. En total, fuimos 9 adultos (¿me acabo de llamar adulta?), 3 bebés y un “three-nager”. Ese día Mucita no fue a la guardería: vaya error. Preparar la casa y la cena el día en que Mucita solo quería estar en brazos no fue fácil. Pero con la ayuda de mi esposo, no solo se pudo, pero salió ricazo. 100 puntos navideños.
Tip maridaje: un vinazo tinto – pero solo uno porque aún estamos dando de lactar

V.
El postre – Su primera tradición
No se me ocurrió a mí, pero a la hermana de mi esposo. Al parecer es una tradición que empezó la abuela de Mucita por parte de papá y que me encantó y quise compartirla. Cada año Mucita recibirá un adorno navideño. La idea es que cuando crezca y deje la casa, tendrá consigo un set de adornos para llevarse consigo y decorar su propio árbol. Qué ilusión, no veo las horas de poder contarle esto a una Mucita más grande y empezar a escoger esos adornos con ella cada año. ¡Con qué cosas me vendrá!

Tip maridaje: un vinito cosecha tardía – acompáñalo con su quesito más