El día que llegaste a nuestras vidas my sweet Nicolette



Dicen que el segundo embarazo y el nacimiento del segundo bebé es más fácil, yo no creo que sea así para todas. Pero si creo que cada embarazo y delivery es único y especial, al menos así lo sentí con mis dos embarazos.

Con este embarazo, sentí que ya sabía que esperar. Las náuseas,  los mareos, vómitos,  mi panza crecer y por supuesto, los dolores de parto.

Estaba a un día de cumplir 38 semanas de embarazo y ese día recuerdo fue el día más agotador de todo este embarazo. En realidad, toda la semana me la había pasado pensando que no faltaba nada para que dé a luz, pero ese día  sentí que mi cuerpo se estaba preparando para el parto.

Esa noche, me fui a ver a unas amigas ensayar para una presentación en la que iban a representar al Perú y les ayudé tocando el bombo. Todas me dijeron que posiblemente la siguiente vez que nos veríamos yo iba a tener a mi bebé en mis brazos y no estaban lejos de la verdad.

Esa noche, mi mente se la pasó pensando que en cualquier momento iba a dar a luz. Me desperté alrededor de la 1 a.m. al baño y recuerdo haber pensado "no creo que vaya a tener este bebé hoy" y me eché a dormir y minutos después sentí un chorro de agua salir de mí y me desperté asustada y dije "nooo, me oriné o se me rompió la fuente". Fui al baño y en verdad, había roto fuente.

Desperté a mi esposo y comenzamos a alistarnos. Ya teníamos la maleta lista, sólo debíamos alistar a Naya y salir al hospital.  Nos tomó una hora hacer todo eso, encima había una tormentaza de nieve afuera y sabíamos que nos iba a tomar un poco más llegar al hospital.  Para esto aún no sentía contracciones.

Llegamos un poco más de las 3 a.m. al hospital. Para eso yo no solamente botaba un poco de líquido,  tenía todo el pantalón mojado a pesar de estar usando una toalla higiénica y era incontrolable.  Nos chequearon y nos ingresaron a nuestra habitación. Naya se había despertado así que ella también estaba disfrutando de la atención y engreimientos de las enfermeras que le decían que pronto iba a ser hermana mayor.

Pasaron las horas y no dilataba ni sentía contracciones. Mi doctora favorita, quién también trajo a Naya vino a verme y me dijo que como mi cuerpo no estaba listo para dar a luz aún,  me iban a inducir lentamente. Así que comenzaron con una dosis pequeña.

Luego, regresaron y aumentaron la dosis, eran la 3 de la tarde. Comenzamos a caminar, con Nate, por los pasadizos del piso de maternidad y poco a poco comencé  a sentir las contracciones a hacerse más fuertes. El pediatra de mi hija vino a visitarnos para avisarnos que otro doctor se encargaría de mi bebé pero que él regresaba al siguiente día y luego no recuerdo que más pasó porque lo único que recuerdo es que los dolores eran cada vez más fuertes y no quería sentarme porque podía tolerar más estando parada.

Para esto debo mencionar que Naya estaba ya en los casa de uno amigos jugando con sus amigos y los abuelitos iban a pasar la noche con ella en nuestra casa.

Mi esposo me dijo "Ahora sí parece que estuvieras en trabajo de parto" y yo también lo sentía. Había llegado la hora de pedir mi amado epidural, les tengo que decir, yo soy de mente abierta cuando tengo que dar a luz. Si mis fuerzas me dan, yo aguanto el dolor, pero si ya no puedo pensar y solamente quiero llorar, yo acepto el epidural y así fue.

Era alrededor de las 6 cuando me pusieron el epidural.  Aún podía sentir un poco del dolor y comenzaba a sentir presión. Cuando la enfermera vino a medir, tenía 4 cm de dilatación.  Luego vino 20 minutos después  y tenía 8 cm. Había avanzado rapidísimo!

Comenzaron a traer todas las cosas que necesitarían para recibir a mi bebé.  20 minutos después otra vez me midieron y ya está a en 10 cm! Había llegado la hora. La enfermera comenzó una vez más a enseñarme a como pujar mientras mi doctora se alistaba, practicamos unas cuantas veces (7 p.m) y me decían que ya estaba cerca de nacer. 7:18 mi doctora me dijo "ok, es hora de traer a esta bebé al mundo" y le dije "ok!"

Me pusieron un espejo para ver y soy sincera, me pareció la mejor idea porque sabía lo que estaba haciendo y cuanta fuerza debía poner. 7:19 p.m un pujoncito más y Ya! nació!

Recuerdo ver su pequeña carita y escuchar su grito.  Inmediatamente me la pusieron en el pecho mientras la limpiaban. Comencé a decirle que la amaba y estábamos acá para ella. Recuerdo claramente como mi corazón se expandió y amaba a esta bebé con la misma intensidad con la que amo a Naya.



Pasamos dos días en el hospital y cada minuto nos enamorábamos más de ella. Naya vino a conocer a su hermana al día siguiente y fue amor a primera vista.

Este miércoles 11, mi pequeña cumple un mes. Siento que ha pasado rapidísimo pero estoy disfrutando cada segundo porque sé que en cualquier momento las voy a ver ir yendo a la universidad y ya no las podré apachurrar como ahora.

Y ustedes hermosas, ¿recuerdan la primera vez que vieron a sus tesoros? ¿Recuerdan todo lo vivido, las emociones y los dolores?


Es rico volverá escribir y contarles mis vivencias. Las quiero mamis! Hasta la próxima.