El cumpleaños de Jesús



Todos esperamos la Navidad con ansias, ¡es tan bella! Viene cargada de amor, de mensajes de paz, de reencuentros, de risas… también de tráfico y bullicio, eso sí, pero el 24 en la noche todos nos olvidamos de eso y la luz brilla en nuestras mesas repletas de pavo, puré de manzana y panetón.

Sin embargo, mi marido y yo queremos transmitirle a nuestros hijos que todo eso es accesorio; que lo verdaderamente importante es que celebramos la venida al mundo de Jesús, para salvarnos. ¿Cómo hacerlo cuando todo, todo, todo es publicidad de Peppa, Pinypon, princesas de aquí y de allá y muñecas que hacen pichi?

Un día, la estrella de Belén brilló en mi cerebro: ¡Celebremos el cumpleaños de Jesús! Así, el protagonista sería Él; Cristina esperaría la nochebuena con emoción y los regalos tendrían una explicación: Serían las sorpresas del Niño por su fiesta, je.

Me puse de acuerdo con mi esposo y familia de sangre, y lo logramos. Mi mamá compró cupcakes e instrumentos musicales de niños para que hubiera mucha música, Cristina se puso un vestido rojo de fiesta y cantamos “cumpleaños feliz”, yu, yuuu…

Además, los días previos fueron de emocionada espera para el happy birthday. La peque cuidó al Niñito (biberón, pañal, limpieza de potito, etc.) y le dio indicaciones a los pastores (decapitó un par de cabezas, de paso, je). Por supuesto que pidió todo lo que aparecía en TV, pero tratamos de ser sobrios con el asunto -¡provoca comprarle todo a los niños!, ¿no?-.


Todo lo demás no faltó: ni alegría, ni pavo, ni villancicos. Una blanca y calurosa Navidad, como siempre, pero con el estilo que necesitaba para mi proyecto familiar.  El próximo año, con dos hijos, tendrá que haber más sorpresitas preparadas por la Virgen María en el Cielo.