¿Por qué hay personas que van y vienen de nuestras vidas?


A veces en la vida, nos toca decir adiós a viejos amigos, otras veces, vemos personas que pasan en nuestra vida por poco tiempo y nos causan efectos profundos.  A todas estas personas, hayan sido buenas o no tan buenas, nos hayan traído beneficios o no, lo que mantienen en común es que todas nos enseñaron algo, de todas, logramos obtener alguna experiencia, en mayor o menor medida.

Por lo tanto, todas ellas son bendecidas.

¿Todas ellas han sido maestros para nosotros? Sí, ¡claro que sí!, hay un dicho que dice, “El maestro aparecerá, cuando el alumno esté preparado”, si, también lo creo, pero irónicamente a veces uno se la pasa en esta “búsqueda” constante, de ese “maestro” y no logra ver que en realidad, cada persona que se cruza en nuestra vida, nos está enseñando algo y nos lo está enseñando en el momento exacto en el que debe de ser.

Cabe recalcar, que la forma en la que aprendemos, es en espiral, ¿Qué quiere decir esto?, que las enseñanzas, serán repetidas a lo largo de nuestra vida, una y otra vez, de manera suave, sutil, hasta llegar de manera fuerte, una y otra vez, suavemente, fuertemente, quizás como olas, de diferentes maneras, una vez será algún amigo que nos lo enseñará, otra vez lo leeremos en un libro, otra vez nos lo contarán que le sucedió a alguien… susurros, susurros… diferentes formas que tiene el destino de decirnos psssshhhht, es esto lo que debes de aprender…. ¿cuándo lo escucharemos? ¿Cuándo aprenderemos?, eso es relativo en cada uno, el tiempo, como bien sabemos, es relativo, no es lineal, así que no importa si aprendemos hoy, mañana o en 10 años, simplemente las aprenderemos cuando debamos aprenderlas.

Es por eso, que las personas van y vienen de nuestra vida, a veces somos muy amigos de alguien y al poco tiempo, comenzamos a ver a esa persona con otros ojos y pensamos, ¿pero cómo hace algunos meses atrás esta persona me “encantaba”?, otras veces, pensamos ¿Porque siempre me cruzo con las mismas personas?, ¿acaso no aprendo?  Que clara está la respuesta, ¿verdad?, muchas personas dicen si, entiendo esa parte, pero igualmente siguen llegando a mi vida las mismas personas, quizás relaciones tóxicas, quizás personas que nos engañan, claro, llegando a extremos… si, porque falta aprender algo, falta reconocer algo, falta trabajar algo.

¿Será que atraigo esa energía? Si, seguramente, entrando en el tema energético en sí mismo, si, ¡claro!, atraemos lo que somos y a esto recalco que nosotras mismas vamos cambiando, seguramente no somos las mismas o no pensamos igual que cuando teníamos 10 años, 20 años, 30 años, 40 años y así sucesivamente y si vemos, nuestro círculo de amigos, no es el mismo que cuando teníamos 10 años, 20 años, 30 años… etc. Energéticamente también atraemos a las personas de las que debemos aprender algo, como si una energía encajara con la otra, como en el rompecabezas o parafraseando el refrán, “un roto con un descocido” y esto es porque la energía busca el equilibrio, constantemente, si están muy felices y positivas seguramente se cruzarán con personas tristes y negativas, ¿Por qué? Porque su energía busca ir al centro.

Y es así de simple, solo es muy importante que las personas negativas no nos jalen mucho para el otro lado, esto sucede involuntariamente por parte de ellas y sucede porque a su vez, ellas también desean equilibrarse.  Y así es la vida, un continuo dar y recibir, felicidad, tristeza, amor, miedo, porque nuestro Ser está siempre en busca de ese equilibrio.

Dicho esto, eso es lo que estoy aprendiendo cada día más y lo confirmo, la felicidad, está ahí, en el equilibrio, en el justo equilibrio y la habilidad de mantenerse el mayor tiempo posible en ella.  Todo un arte… imposible ¿no? Claro, que no, estar consciente nos ayuda a poder visualizar esos momentos y a mantenerlos.


Las amo,