Por convicción



Cuando tomé la decisión de mudarme con mi novia y Baby G hace tres meses sabía el rol, que más que nunca, comenzaría a cumplir y que mi vida cambiaría para siempre. Me convertí en papá por convicción, y ¿saben qué? Es la mejor decisión que tomé en mi vida.

¿Qué se siente ser padre de esa manera? Tal vez esta historia pocas veces se ha contado, la historia de los que frente a la “ley” no lo somos, pero lo somos de corazón. Nadie me preparó 9 meses para lo que venía, nadie vino y me dijo que iba a serlo, pero si me tocó a mí pararme frente al espejo a convencerme de que era lo que tocaba y que si podía con esa responsabilidad. La decisión tiene una carga diferente y no es ninguna sorpresa que esto también trae dudas y miedos, pero no sobre las nuevas personas en tu vida, sino sobre lo que tú puedes darles a ellos. ¿Podré ser un buen padre? Solo el tiempo lo dirá, pero me esfuerzo todos los días. ¿Seré un buen referente, un buen ejemplo, me va querer como tal? Hoy el no habla pero siempre me da señales de que lo estoy haciendo bien, y no hay nada más reconfortante que eso.

Ser papá por convicción es haber visto en las personas que tienes al frente paz, tranquilidad y futuro. No es secreto para nadie que la responsabilidad es enorme, que tu vida cambia y hay muchas que quedan atrás, pero cuando te conviertes en padre (no importa de qué manera) no importa lo que dejas atrás, sino lo que hay para ti y tu familia adelante.


Nadie es más ni es menos por las decisiones que tome frente a sus hijos, por lo menos nosotros no seremos quienes juzguen eso, pero los hijos seguramente en algún momento lo harán. Yo disfruto hoy de mi decisión y he aprendido a crecer con ella, y no me siento más o una mejor persona por eso, pero si siento que tengo más y que mi vida ha tomado una nueva e increíble forma. Bravo por todos los papás que viven el día a día por sus hijos, bravo por los de las ojeras eternas y las noches largas, bravo por los fines de semana en casa, bravo porque no hay mejor recompensa que llegar a casa y que corran a ti.