Pesto, quinua y las verduras de la refri



¿Qué michi cocinar hoy? Aquí una receta facilísima para que hasta el pequeño rey de los inapetentes deje el plato como limpio.


Necesitas:

1.)  Estar preparada física y mentalmente por si tienes que cargar al bebé con una mano mientras se contorsiona e ingeniártela con la otra como puedas para ir cocinando.  Es predecible que en medio del malabar se caigan recipientes o verduras al piso. Resistir: la receta es rápida.

2.) Sacar algunas verduras que encuentres en tu refrigeradora. Esta vez yo usaré choclo, alverjitas, tomate, pepino, champiñones y cebolla blanca, estas dos últimas verduras pasadas previamente por la sartén con ajo y aceite de oliva.  Todas las verduras van picadas en cuadraditos.  ¿Qué no tienes tomate ni champiñones? No hay problema, ponle zanahoria, zuccini, berenjena o lo que tengas.  La cocina en casa, la del día a día, es espontánea y flexible por naturaleza.

3.) Preparar la quinua y mezclarla con tu combinación de verduras.  Un paréntesis:  (¿Han probado usar la quinua en vez de arroz para hacer  el arroz verde con pollo? ¡Ufff!  ¡Queda deliciosa!)

4.) Regresando a lo de hoy: el pesto:
-Un atado de albahaca. (Dos trucos de la abuela: a.) Después de lavar las hojas de albahaca, dejarlas secar, es importante usarlas sin gotas de agua. b.) Llévalas a la sartén un ratito con aceite de oliva, hasta que adquieran un color más transparente).

-Un puñado de pecanas y almendaras. Otra opción es con piñones, queda mejor.

-Un ajo

- Media taza de agua

-Aceite de oliva: la cantidad que creas conveniente. (Tanto el aceite de oliva como la media taza de agua sirven para permitir la mezcla en la licuadora. Entonces si quieres ponerle menos aceite de oliva, usas un poquito más de agua o viceversa)

-Si quieres puedes añadirle queso fresco o queso parmesano.

-Si tienes algunas hojas de espinaca o acelga, puedes incluirlas también sin exceso.  Solo tienes que pasarlas antes por un chorro de agua caliente.


- Sal y pimienta


Todo a la licuadora y… ¡ voilà!   Si te sobra pesto puedes guardarlo en un frasco hermético y a la congeladora. Dura como tres semanas. Puedes usarlo luego para improvisar un sandwich de pesto con pollo, por ejemplo.