No solo una mami en tela de juicio



A todas(os) nos gusta opinar. Es algo natural. Por más que no nos pidan nuestra opinión, terminamos regalando una pieza de nuestra dizque sabiduría a los que nos rodean.

Hasta ahí todo bien. Un opinión no hace daño a nadie.

Ya les conté sobre mi experiencia durante mi embarazo con las opiniones. Ya hice mi catarsis y vaya que la necesitaba. Estaba harta de los "estás muy gorda", "estás muy flaca", "estás demacrada", "te ves cansada", "tu barriga está muy chiquita", o "...está muy grande", y el "estás enorme", aghhhh!!

¿Por qué todos creen que una mujer embarazada necesita escuchar una y otra vez cómo se ven a los ojos de los demás?

Al final una se empieza a acostumbrar. Mejor así, porque les cuento que las opiniones nunca paran. ¿Se la
pasaron opinando también durante los nueve meses de tu embarazo? Pues, hay que prepararnos porque después hay más. Apenas nazca tu bebé vienen las opiniones sobre cada decisión que tomes. Soy testigo de ello, ahora que varias de mis amigas han dado a luz y yo he estado con la antena bien paradota para vivir sus experiencias de cerca y ver lo que me espera en el futuro.

Que si lo circuncidaste, que si le das de lactar, que si lo sabes cargar, que si sacas la teta en público, que si no lo haces, que si lo bañas así o asá, que si lo dejas llorar, que si lo dejas dormir en tu cama, que si eres una buena madre, que si no lo eres...

Estaría bien si estos enunciados vinieran acompañados de argumentos: "Yo opino que los bebés deben ser circuncidados por A, B y C", pero no, simplemente te lanzan sus bombas sin ninguna explicación ni sustento. Y no puedo evitar pensar que sería mejor que algunas(os) opinólogas(os) se pongan a investigar un poco antes de lanzar sus prejuicios. Ay, ahora sé que la ignorancia es bien atrevida.

Ok, hasta aquí todo es manejable por nosotras las madres. Simplemente nos podemos hacer las de oídos sordos. Y si los comentarios son a nuestras espaldas mejor aún. No nos enteramos y punto.

Pero, ¿qué pasa cuando las opiniones trascienden a tu persona? Ya no se habla solo de ti. A este paso, con todo lo que he vivido y escuchado, me pongo a pensar, ¿después de quién opinarán? Pues de los bebés. Que si se parece a ti, que si no se parece a ti ni a nadie, que si es azul, rosado, blanco o morado, que si es feo, que si es bonito, que si está gordo, que si está flaco, que si es un malcriado porque quiere estar en brazos todo el día, que si es un manipulador, que si habla, que si no habla, que si llora, que si no llora, que si es tranquilo, que si no...

Pienso en mi hijo y me pongo a pensar en él como la próxima víctima. Y hoy, con toda esta mezcla de hormonas y emociones siento el deseo de meterle un cohete a todo aquel que ose hablar así de mi hijo. Él no vino a este mundo para ser juzgado!!! Júzguenme a mí lo que quieran, rajen de mí hasta que se me caigan las orejas, pero de mi hijo ni se atrevan que se me sale la india!!!


He dicho.