No más lágrimas


La maternidad me “Agarró” desprevenida, yo también pensé que era más fácil, que todo iba a “fluir” sin problemas, que todos me iban a apoyar y si tenía que salir podrían quedarse con mi bebé, que iba reunirme sin problemas con mis amigas o que podría tomar un curso X sin preocupación alguna. Pero no señores, las cosas no son así de fáciles como una se proyecta (equivocada estas) Ya no eres solo tú, ahora tienes que pensar en el bebé que reclama tu calor, que respira de ti. Ese ser que llego a tu vida para poner de cabeza tus horarios, planes y para que de una vez por todas te pongas de pie y recibas con brazos abiertos a la maternidad. Y es lo que me paso, a mis 24 años recibía con temor mi embarazo.

Bien sabemos que La maternidad es un constante aprendizaje, una adaptación constante,  nos equivocamos como cualquier ser humano pero tratamos de mejorar día a día. En mi caso dejé llorar a mi hijo por dos días seguidos a los tres meses de nacido ¿se imaginan lo que significó? Me dejé guiar por familiares y escuché esto:

– Carolina solo llorará tres días y luego dormirá tranquilito, tienes que enseñarle desde ahora porque luego será muy complicado… y serás la esclava de sus madrugadas–  

Totalmente perdida y con mil dudas existenciales investigué, busqué, lloré hasta que un día llegó a mis manos el libro del doctor Estivil pero necesitaba más información y recurrí a internet donde pude leer sobre los detractores del método en cuestión pero claro, ya era demasiado tarde. ¡Me sentí una mala madre! Mala madre por no informarme, mala madre por haberlo dejado llorar, mala madre porque ese tiempo era nuestro y simplemente lo dejé pasar.

El doctor Eduard Estivill afirma que si los bebés son capaces de dormirse solos en el vientre materno, también son capaces de hacerlo una vez han nacido. Algo con lo que estoy totalmente en desacuerdo, pues Estivill no contempla las circunstancias que rodean al bebé dentro de la barriga de su madre, es decir, el bebé está dentro del líquido amniótico a una temperatura estable y cómoda, con balanceo constante, escuchando la respiración, el corazón y la voz de la mamá en todo momento. Es por ello que sea muy lógico que un niño duerma mejor cuanto más cerca de su madre esté, pues el sentir esa presencia les recuerda a las sensaciones del vientre materno.

Somos presa fácil de las críticas que si yo soy Pro Colecho  o pro Estivil, ¡por  Dios! Cada quien cría a sus hijos como mejor le parezca. Muchas veces nos equivocamos por escuchar a los demás y no seguir nuestro instinto pero que no sea motivo para ser el blanco de bombardas. Día a día leo en internet diversas críticas muy duras hacia mamás y realmente me parecen extremos innecesarios. No debemos llegar a tanto odio, cuando nuestro único objetivo es el bienestar de nuestros hijos.

Hoy en día mi hijo de tres años y medio duerme sin interrupciones, NO puedo afirmar que por TAL método, él ahora duerme mejor. Sin embargo se perfectamente que él es un niño normal, no veo secuela alguna, es totalmente feliz y tiene un buen rendimiento en el nido.

Y para finalizar y resumiendo el tema mi recomendación en este caso seria que no se dejen llevar por comentarios ajenos, el instinto vale más y lo más importante - no juzgues a los demás por sus tipos de crianza.

Para muestra un botoncito de la campaña de Mamás Blogueras Peruanas –  Más Amor, Menos Guerras


Resultado: FAMILIAS IGUAL DE FELICESCampaña Más Amor Menos Guerras