Mamá Feliz, Familia Feliz


Cuando mis mellizos nacieron supe que no trabajaría al menos por un año, y eso me dio cierta tranquilidad y felicidad pues me dedicaría 100% a ellos. Pero en el fondo intuía que al culminar el primer año tendría la necesidad de trabajar. Y así fue.

La decisión de quedarme en casa el segundo año de madre ha sido obligada. Mientras en el primer año solo me dediqué a disfrutar cada momento de mi maternidad al comenzar el segundo  me daba cuenta que los gastos aumentaban cada día, además acostumbrada a tener mi propio dinero y queriendo aportar al ingreso familiar decidí que ya era tiempo de regresar a trabajar. Pero al hacerlo me di contra la pared, el estar en un nuevo país donde no pude ejercer mi profesión la búsqueda de un trabajo en la que pueda sacar un salario digno y pagar una nana o una guardería se hizo imposible.

Mis sueños de ser una mamá moderna que trabaja y cuida de su familia se fueron al tacho. El deseo de ayudar a los ingresos de mi hogar se esfumaron y solo contábamos con el ingreso de mi esposo, el cual fue muy comprensivo pero nunca dejó de motivarme y me decía que saque mi título del closet y me ponga las pilas.

Comencé a ver una forma de obtener mi licencia para trabajar como dentista al más bajo costo posible, lo que era difícil sin trabajar, y para trabajar tendría que poner  mis niños en la guardería, la cual tendríamos que pagar. Y me encontraba en un círculo vicioso del cual no le veía salida. Finalmente siendo perseverante encontré una solución.

No se me cruza por la mente que por querer trabajar soy una mala madre, no tengo sentimientos de culpa para nada; claro, mis niños crecen rápido y podría perderme parte de la fase más linda de su niñez pero también estoy convencida que al ponerlos en una guardería también tiene muchas ventajas tanto para ellos como para mí como a continuación las describo:

·         Servir de modelo para mis hijos, que ellos sepan que pueden compartir roles. Que pueden  aspirar a ser padres o llegar a ser profesionales y ¿por qué no ambos?.
·         Contribuir económicamente a mi hogar, no solo por el ahora, sino más importante para tener un plan mañana cuando crezcan mis hijos.
·         Que mis hijos sepan que los ingresos económicos de papá y mamá son igual de importantes, y lo mismo pasa al momento de contribuir con las tareas del hogar. En otras palabras no tengo que explicarles lo que igualdad de género significa.
·         No tengo que pedir permiso. Bueno es una exageración decir que pido permiso pero de hecho tengo que hablar con mi esposo cada vez que realizo algún gasto extra para de este modo organizarnos. Quiero esa libertad de sentarme a tomar un café y un pastel sin tener sentimiento de culpa.
·         Mis niños aprenderán a ser más independientes, además el hecho de relacionarse con otros niños en la guardería les ayudará a desarrollar sus habilidades sociales y de este modo aprenderán a ser más seguros de sí mismos.
·         Tener un círculo de amigos cercano otra vez, y poder conversar no solo por mensajes en el teléfono.


Estoy muy feliz de que estoy a un paso de trabajar y recibir una remuneración económica después de 3 años, y como les dije, lo hago por muchas razones y en especial para enseñarles  a mis niños que cuando uno quiere algo lo lucha, no espera que le caiga del cielo, que uno debe hacer las cosas que le hagan feliz. Haz lo que te haga feliz a ti querida mami. Si eres feliz quedándote en casa (y genial si tienes la oportunidad), si eres feliz trabajando desde casa o eres feliz trabajando fuera no interesa, lo que debemos es estar bien con nosotras mismas. Una mamá feliz hace a su familia feliz.