Lo que el cansancio se llevó…


Cuando era traductora independiente no tenía horarios. Si te cae chamba, pues coges tu laptop, seleccionas tu mejor pijama (la más cómoda y nada sexy), tu termo de café, música y voilà. Mi cuerpo se acostumbró a dormir poco. Además tenía que cumplir con otras obligaciones, de modo que no valoraba mucho el sueño.

Me levantaba 5:00am y me acostaba tipo 2am. Nunca me queje. El sueño era invalorable en esa época. Además siempre he sido una morning person.

Cuando me convertí en mamá, la gente “quiso” asustarme con el sueño que tendré. Duerme ahora porque no podrás hacerlo NUNCA MÁS, me decían con tono apocalíptico.

No pasa nada, les decía. Estoy acostumbrada a las malas noches, decía.

Pues solo tengo que decir: ¡Ja, Ja y más JA!

Fui una ilusa total. Pensé que mi hijo sería como una traducción. Además en una traducción solo gastaba mi cerebro. Estaba cansada cerebralmente pero con un bebé, se te cansa todo. Se te cansa hasta el pelo cuando ha pasado los días sin haberlo lavado.

¡JA! Pero que pelmaza fui. Sigo siendo una morning person… pero si me dejan dormir mis ocho horas. Es decir, ya no soy la morning person que creí.

El cansancio se lo ha llevado todo. No rindo igual. Me pongo la ropa al revés. Me pongo ropa chacrosa en casa porque sé que me ensuciaré. Me duermo en cualquier vehículo. Nunca termino de ver una película al menos que la ponga a las 5pm. Afecta a mi memoria. Y la peor parte es que sé que si duerme hoy bien, tal vez mañana no. Nunca se sabe.

Todos me dicen que es una etapa. Ciertamente. Pero vendrán otras. Como cuando mis hijos salgan a una fiesta y yo esté en la ventana como un búho tras la cortina con el corazón en la boca. O cuando viajen por primera vez solos y yo no pueda ni digerir mis alimentos. Soy extremista pero ya me conozco pues ja,ja,ja.

El cansancio se ha llevado parte de mí, pero me ha devuelto mucho más de lo que pedí: un hogar.

Besos,

Mamá Luz