Las mujeres somos de las cavernas



Cuando me pongo a pensar en el acto natural de dar a luz me pregunto cómo hacían nuestros ancestros, y no hablo de nuestras abuelas ni tatarabuelas, hablo de las mujeres de las cavernas, aquellas que plasmaban sus historias con dibujos en las paredes y se reunían alrededor del fuego a cuidarse unas a otras. 

¿Cómo era la historia antes? Antes que no había que llegar a una clínica a ser despojadas de nuestra ropa para usar una batita, no había que rasurarse ni usar analgésicos, ni había que echarse en una camilla a esperar "cómodamente" a que te "saquen" al bebé.

Antes las mujeres seguían su instinto y, casi siempre, con la ayuda de una partera, una mujer que compartía su experiencia con ellas y asistía el parto, lograban dar a luz. Ellas solían encontrar sus propias herramientas para parir y para ellas la placenta contenía un gran simbolismo ancestral y se enterraba en un ritual de agradecimiento. Ellas solían escuchar más a su mamífera interior, siempre lo hacían.

Hoy en día en algunas culturas se sigue pariendo de esta forma. En la sierra solía ser así pero, para disminuir la tasa de mortandad de niños y madres, los centros de salud se adaptaron en algunas zonas a las costumbres de las pobladoras, para que así ellas se animen a dar a luz ahí en vez de en sus casas, y lo hagan de una forma de acuerdo a sus costumbres (vestidas con sus polleras, en compañía de su pareja, en las posiciones de su preferencia, usando medicina tradicional, pudiendo quedarse con su placenta, etc.).

Los contrario sucede en las ciudades, en donde la modernidad y los avances tecnológicos, nos trajeron un parto rutinario, de acuerdo a protocolos y bajo la luz blanca de las salas frías y llenas de eco de las clínicas.

Pero, obviando ciertas patologías que hacen indispensable una cesárea o un parto vaginal con intervención médica, ¿podemos todavía las mujeres recuperar nuestro deseo e imponer nuestra decisión de tener un parto natural de acuerdo a nuestras preferencias? ¿Queremos hacerlo? ¿O preferimos lo rutinario, lo frío, lo nuevo, lo impuesto? ¿Queremos llegar a un parto sin informarnos sobre nuestras opciones? ¿Queremos confiar y después arrepentirnos?

Lo que es yo, a tan solo unas semanas de completar los 9 meses de mi embarazo y teniendo la suerte de no haber tenido complicaciones, he tomado todas las medidas para prepararme para tener un parto natural, uno en donde yo tome las decisiones, uno que es MI parto. Ese día recibiré mis contracciones con alegría y sin miedo, y con la ayuda de mi doula, mi esposo y mi doctor, tendré el parto que mi cuerpo me ha hecho capaz de tener. Ese parto olvidado, el propio de una mamífera, ese que lograré siguiendo mi instinto de mujer de las cavernas.