Lactancia salvadora

Muchas ya deben de saber que amo y adoro la lactancia (ay si... que romántico, no? jaja). Pero realmente es una de las cosas que más disfruto con Iker: La conexión es increíble, el amor que se crea en ese momento es de otro nivel y el calor que ambos nos damos es demasiado hermoso.

Pero... también me gusta porque es muy, muy utilitaria :)

Tengo que admitir que la lactancia para mí es una salvación (¡¡Gracias por existir!!), bueno... casi una salvación jaja y ahora les cuento por qué: 


  • Muchas veces le doy de lactar a Iker para que se relaje... y SE DUERMA! Si, así como lo leen. Me gusta saber que tengo el poder para que el pequeñín logre dormirse rico y tranquilo.
  •  Muchas veces le doy de lactar para calmarlo cuando está llorando porque se golpeó o algo le pasó... y sobretodo para que SE RELAJE! Esto simplemente es lo máximo. Me encanta saber que puedo abrazarlo, darle leche y saber que con eso, se le va a pasar el llanto y se va a sentir muchísimo mejor. 
  • Otras veces uso la lactancia para echarme con él en la cama... y hacer siestas! Ñaaaam, no hay nada mas delicioso que descansar juntitos. (esas si que son siestas RE-PO-NE-DO-RAS). 
  • Cuando no se qué le pasa, cuando tengo dudas... le doy de lactar y santo remedio. Todos estamos en paz por un buen rato.
  • Y muchas veces también le doy de lactar para parar un rato el ritmo. Si, un break. Tampoco es que lo obligue a tomar leche. Solo le ofrezco y si NOS funciona, bacán. Es un win-win! 

Así, como pueden ver, la lactancia me salva de muchas. Creo que no sabría como manejar esas situaciones si no fuera por la bendita lactancia jaja. 

¿Pero, qué sucede cuando yo amablemente le ofrezco el pecho a Iker y el NO QUIERE?
Pues aquí me frustro. Pero esto pasa solo si es que estaba esperando todo los que les mencioné arriba. Luego de un rato, como me imagino que muchas han pasado, vuelvo a mi modo mamá feliz y amorosa y seguimos jugando y correteando y brincando y jugando y correteando y brincando... (suspiros largos) de nunca acabar!  


Porque la verdad es que la lactancia tampoco te salva de TODAS. Es muy utilitaria pero solo si a ambos les funciona en el momento correcto. Creo que muchas veces, yo quiero siempre darle de lactar buscando tener esos momentos para mi: de tranquilidad, de paz, de pausa. Pero si Iker no quiere, pues no hay nada más que hacer que seguir su ritmo.