Carta de una mamá a una amiga soltera



Nadie nos dijo que sería fácil ser mamá de uno o de cinco. Nuestro mundo se expectora y es reemplazado por otro lleno de constantes retos emocionales, a lo que sobreviviremos todas, lo aseguro. Hace unos días una amiga me dijo, "eres mi héroe, cómo puedes?!", me reí y me quedé pensando, sólo dije gracias. Pero hoy ya tengo una mejor respuesta querida amiga, creo que no te lo he contado pero..

Desde que nació mi segundo bebé he estado en una serie de cosas importantes en mi vida donde la maternidad como mamá de dos se aligeró por la compañía que la vida me daba en esta etapa, celebramos su nacimiento, su bautizo, nuestro matrimonio y seguimos celebrando todo lo que pudimos, pero las celebraciones no son para toda la vida y ya se acabaron. Ahora somos mis hijos y yo, su papá en el trabajo. Y la verdad que si bien emocionalmente estoy más que motivada y feliz de verlos jugar conmigo, y que puedan mantenerse sin pelear unos lindos ratos. Por otro lado, estoy exhausta, hay momentos en los que no tengo tiempo ni de tomar agua, me olvido que desayuné o si en realidad desayuné, de tomar mi café #loencuentrofrío, y cuando finalmente uno hace siesta regreso lentamente a la vida real, y me doy cuenta de lo que hay que hacer, hay que repasar mentalmente para no olvidar: firmar el papel para el nido, ordenar la sala, ver que cocino, hacer la lavandería, sacar la basura... al final del recuento me siento preocupada pensando por qué parte empiezo, luego me doy cuenta que no hay tiempo para dudas y me apuro.. pero también me pasa que el que está despierto no colabora con los deberes o tengo días en los que me meto al instagram, pinterest etc etc y cuando digo ya bueno mucho vicio, se despierta el enano y me llega la culpa, la de "porque relajar, si no hay tiempo!" #mepasaamenudo

Y ni qué decir de las enfermedades porque ahora son familiares, se enferma uno y todos pagamos pato, pero mamá enferma o no, tiene que cumplir con todo. A menos que te zurres en todo y pues de ahí te pasa que te encuentras un monstruo en la cocina que nació de todo tu desorden, me ha pasado, no soy perfecta #peromicocinasobrevivió, ya me conoces.

Este día a día de mamá, es como subirte a una montaña rusa, cada día es una aventura constante, nunca sabes cuándo acabarás yendo a dormir con olor a vómito, si ese día darán sus primeros pasos, si es que vas a dormir esa noche, si tendrás que manejar al doctor, si ese día te dirá te amo por primera vez, si tendrás que cargar con tus hijos al supermercado porque te olvidaste de comprar la fórmula! #guiltyhere y qué aburrido cuando no hay nada que hacer fuera de la rutina de casa diaria, una se deprime y quiere calle, quién nos comprende?? Lo mejor para nosotras es actuar el presente, sin mirar mucho al futuro para no abrumarnos.

Quizás después de leer esto piensas que ya no soy tu héroe, o me conviertes en santa y me prendes velas, pero si no te cuento siempre esto es porque te quiero ahorrar el rollo de " lo entenderás cuando seas padre". Todo se resumen en el amor, amor en todo, y cuando tú seas mamá te darás cuenta que también vas a poder. Pero como la vida es más sabrosa hablando de otros temas,  y tú eres mi ventanita a la vida allá afuera que dejé y que a veces extraño, es que suelo no contarte mucho de todo esto. Créeme amiga eres mi tesoro, no te molestes si te digo que no hice mucho, o sólo hablo de mis hijos, o no hablo. No quiero ser repetitiva y por eso peco en ser "minimalista".


A mis amigas, no me crean ingrata, las quiero y las extraño.