Y me desesperé


Tantos posts hablando sobre lo hermoso de ser mamá. Tantas cosas lindas qué decir sobre criar a tus hijos, sobre jugar con ellos y estar con ellos.

Tantos artículos que hablan de que la mejor etapa es la de ser mamá... pero ¿qué pasa cuando también hay días terribles? días grises, días en los que simplemente no soportas ser mamá!!

Hoy como muchos otros días... me desesperé. No fue para nada fácil estar con Iker.
Me da mucha pena ahora que lo escribo pero es la verdad. Hoy día me costó enten
derlo, me costó estar con él, me costó acompañarlo, me costó jugar y hasta alimentarlo. Cuando se durmió... ALELUYA sentí por primera vez que eso era lo que estaba esperando durante TODO el día. 
¿Les ha pasado? 
Pues me imagino que como a mí; sí. Y no 1 vez, sino varias porque así es la maternidad... un sube y baja. Una montaña rusa de emociones. Vivimos una aventura constante en la que a veces nuestros sentimientos y emociones estallan también -y tenemos todo el derecho de sentirnos así-.
Yo les confieso que me da mucha pena cuando me pasa. Como ahora, que lo escribo y solo bajo la cabeza porque me siento culpable. Él tan chiquito donde solo depende de mí y yo taaaaan desesperada... pero... mmm es lo que es.

No estamos hechas de acero. No somos seres sin sentimientos. No somos hechas en masa. Somos mamás, somos humanos, somos seres sensibles. Es normal que nos sintamos así. Creo que es hasta saludable aceptarlo y vivirlo porque si uno se guarda todo, después los que pagarán pato con todo nuestro mal genio será nuestra familia y eso es lo que no queremos que pase. 

Los días grises dentro de la hermosa maternidad, existen! son reales y se viven en el día a día. Así como hay momentos alucinantes y mágicos y hermosos; hay días terribles, feos, tristes y agotadores. El drama de la vida. El drama de siempre. Una vida sin drama no sería vida. 

¡Así que, mamis, las que están pasando por uno de estos días...ánimo! Estamos juntas en esto.
Tenemos que darnos nuestro espacio cuando sintamos que no podemos más. No esperemos a explotar y mucho menos a desahogar con nuestros hijos. Por eso, les propongo escribirnos cuando nos sintamos así. No hay nada mejor que compartirlo con personas que también pasan por lo mismo. Hagamos de la maternidad, una gran comunidad de apoyo.