Violencia en los niños: ¿Somos culpables?





Cuando vi al niño tirar a su pequeño Transformer al piso, gritando: “¡Te voy a convertir en lata de basura!”, me entró miedito. Ok, tenía como 5 años y no portaba un arma de fuego –es decir, mi vida estaba aún a salvo–, pero imaginé su futuro: un jefe maquiavélico, un abuelo cascarrabias, un pegalón. Disculpen la exageración, es que así me sentí.

Estaba yo con Cristina y mi esposo en el muro de afuera de una panadería, comiendo un pionono. Noche tranquila, riquísima. Hasta que llegó el niño en cuestión con su papá, que entró sin él. Entonces, empezaron los gritos y la “masacre” del pobre muñeco. Primero, hacía como que él lo atacaba: “¡Toma, toma!”, y lo lanzaba a la pared de enfrente. Luego, hacía la voz del Transformer: “No, no me patees”, y lo pateaba. “No, no pises mi cabeza”, y pisaba su cabeza. Cristina lo miraba y se reía, sin duda no por la tortura sino por el histrionismo del pequeño.

Pensé: ¿De dónde ha sacado este chiquitín tanta crueldad? ¿No ha visto Toy Story? Ok, era solo un niño y probablemente estaba imitando una pelea entre Optimus Prime y  Megatron, sin embargo, ese es justo el punto: la imitación de conductas. ¿Qué le permitimos ver a nuestros hijos en la tele? ¿Qué juegan en la computadora, tablet, Nintendo, Play Station, Xbox o whatever de esos aparatos?

Mucho cuidado, madres. Como comunicadora que soy de profesión, no soy partidaria de satanizar a los medios, pero es una cosa real que hoy en día hay mucha manipulación audiovisual en los dibujos animados, la publicidad, etc. Y más violencia en este mundo, creo que coincidimos todos, ya no cabe.


Fomentemos la paz. ¿De qué se disfrazará tu hijo en Halloween –si piensas ir a una fiesta–, de monstruo que chupa sangre o de Woody? O de bombero, médico, constructor… no es lorna ni monse esconder la capa de vampiro, es, a mi entender, lo que nos toca como padres para poner un granito de arena a favor de la humanidad.