Niños enfermos




Estoy segura que muchas mamás están de acuerdo conmigo y saben que no hay nada peor que ver a tu hijo enfermo. Bueno lo peor no es saber que está enfermo, es no saber que tiene exactamente.

Hace bastante tiempo Antonella viene presentando un problema en sus manos, algo que inicialmente pensamos que se trataba de una simple alergia. Sin embargo, nos dimos cuenta que de simple no tiene nada.

Comenzó con unas pequeñas ronchitas, pequeños granitos, al tiempo cambiaron a bolitas de agua que Antonella en su desesperación se rascaba como loca, así que se hacían heridas. Poco a poco nos dimos cuenta que ademas de sus lesiones, la piel comenzó a cambiarle, empezó a ponerse más dura, reseca, luego empezó a cuartearse, luego sus heridas empezaron a infectarse. Así que paseamos entre médicos, diagnósticos, cremas, jarabes, exámenes, más médicos, más jarabes, más cremas y más exámenes. Un médico dice una cosa, da su diagnostico, sus medicinas, sus cremas, sus shampoos. Luego viene otro con otra idea en mente, nos dice que todo lo que compramos y lo que gastamos, no sirve o que en el peor de los casos empeoraron la situación. Nos da una receta completamente nueva y así la plata nuevamente se va al tacho. Los medicamentos hacen efecto, todo más o menos desaparece, pero luego todo regresa. Y así va el círculo vicioso en el que andamos últimamente. Y es que definitivamente una cosa es ver a tu hijo enfermo y saber que tiene, que medicinas son las adecuadas y que no hacer para que no se vuelva a enfermar. Y otra muy distinta ir a ciegas, no saber que tiene, no saber que hace que se enferme más, no sabes que hacer y que no hacer.

Por suerte la más tranquila y relajada es Antonella. Colabora con los doctores, con los chicos de laboratorio, con las enfermeras. Cero miedos, cero fobias. No se queja de nada, excepto cuando tiene hambre. De vez en cuando pide que le rasquen la mano o que le soben sus manitos pero fuera de eso, ella siempre tiene una sonrisa en la carita.

El último diagnostico que tenemos es una alergia que se complica con la dermatitis atópica que tiene Anto. Pero aún no sabemos a qué es la bendita alergia, tal vez al látex, a los preservantes de las comidas, no lo sabemos. Solo esperamos que una vez que termine este nuevo tratamiento, no regrese todo otra vez.

¿Ustedes han pasado por algo similar?