Las grietas y heridas en el pecho

¡¿Qué hacer cuando aparecen 1 año después de comenzar con la lactancia?!

Cuando recién comencé la lactancia, no tuve ningún malestar. Sabía que todo dependía de la posición del bebé. Conocía las posiciones correctas, tenía lanolina conmigo que apliqué los primeros meses como prevención y todo se dio naturalmente.

Estaba feliz, mi lactancia se estableció sin mucho problema, con mucho apoyo de mis enfermeras en la maternidad y de mi esposo...hasta hace unos meses...

¿Que pasó? No lo sé del todo. Luego de casi año y medio de lactancia, mi hija ya sabía agarrar bien el pecho. Es más, ya hasta hacia acrobacias y se movía por todos lados tomando en casa pecho parada, echada, volteada...en fin...dominio de la técnica tenía. Y creo que en una de esas piruetas se agarró mal y yo no me di cuenta.

¿Cómo no me di cuenta? Porque fue en la parte baja del pezón que se hizo la herida. Yo sentí un ligero escozor pero no le di importancia hasta que me empezó a molestar mucho más y cuando me fijé bien tenía muchísimas grietas.

Y sufrí mucho. Me tocó sentir ese dolor que muchas experimentan al iniciar la lactancia y ni la lanolina, ni los paños de manzanilla, ni las pastillas que me dio el doctor...nada ayudaba.

Busqué información en internet y encontraba lo mismo una y otra vez: la causa de la grietas. Muy pocos de los artículos (o ninguno prácticamente) hablaba sobre qué hacer, cuanto tiempo duraba, como curar una herida que obviamente no es fácil que cicatrice porque el bebé sigue tomando pecho. Leía lo que ya me sabía de memoria durante las primeras semanas de la lactancia.

Creo que solo buscaba ánimos para poder seguir aguantando el dolor, ideas de como curarme sin tener que dejar de darle pecho a mi hija.

Entré en una mini depresión cuando compré una pezonera de silicona para intentar seguir dándole el pecho a mi hija de año y 4 meses y al ponérmelo mi hija se asustó y empezó a rechazarme. Al final fue por las puras porque la herida era tal que la silicona empeoraba todo y encima de tal problema mi hija pedía pecho, me miraba (aun ya sin la pezonera) y lloraba del susto.

Yo deseo aplicar un destete respetuoso y no quería que de pronto esta relación tan bonita acabe por un trauma. Así que seguí proponiéndole el pecho a mi hija, aunque duela...y dos días después del incidente volvió a tomar pecho sin llorar antes. Me volvió el alma al cuerpo y ese día no me dolió nada...estaba aliviada de poder seguir mi lactancia.

Pero aún tenía el problema de las grietas, y aún tenía al doctor que me decía que si en 5 días no mejoraba vuelva por la famosa pastilla para que me corte la leche.

Seguía con mi angustia hasta que una buena amiga me puso en mi sitio. Me agarró fuerte y me dijo "Andrea, acuérdate de todo lo que le dices a todas las mamás que aconsejas con la lactancia! Tranquila. En el peor de los casos cortas la lactancia 5 días y relactas".

Fue el balde de agua fría que necesitaba para no seguir en mi espiral de desesperación por una lactancia en problemas... Y efectivamente, recordé lo que le digo a muchas y lo que dicen los expertos: si, la posición es clave.

Me aseguré de darle pecho a mi hija durante unos días solo cuando tuviera realmente necesidad de que sea por hambre/sed o para relajarse y dormir, mas no cuando estaba aburrida o quería teta como mimo (cosa que suele pasar cuando están grandes y quieren a mamá un ratito para ellos). Entonces verificaba que antes de hacer las tomas ella se aferre bien al pecho y tenga una succión eficaz.

Cuando logré hacer esto, el dolor bajo muchísimo. Porque se prendía bien y la toma era puntual. La mayor parte del tiempo fue solo para hacerla dormir (durante el día y en la noche). Fue como un destete parcial porque le seguía dando pero ya no tanto a demanda (cosa que tampoco era grave pues ya come muy bien y no la estaba haciendo pasar hambre).

También, por consejo de la dermatóloga, compré sostenes de algodón pues la tela sintética solo lograba que la costra que se hacía en el pecho quede pegada y terminaba abriendo la herida cada vez que me sacaba el sostén.

Con esto logré volver a una lactancia estable y un dolor moderado, pero la herida seguía ahí.

Probé de todo, un poco de aceptil rojo, lanolina, compresas, cremas durante 3 semanas y terminé con alergia a la lanolina. Empecé a tener picazón en el pecho, me salieron granitos y decidí dejar de lado todas las cremas y demás.

Fue entonces que, en una conversación casual, me aconsejaron tomar una bebida con cítricos en las mañanas para mejorar la ingesta de alimentos y purificar el cuerpo. Nada que ver con mi problema pero como este tema le interesa a mi esposo y a mí, decidimos poner a prueba esta receta.

¡Y milagro! Resulta que el limón no solo tiene propiedades anti-oxidantes sino también cicatrizantes y a los pocos días de tomarlo por las mañanas empecé a ver mejora sin querer en las grietas del pecho.

Al cabo de unas semanas ya no tenía ninguna herida, ninguna comezón, nada.

¿Que tomé? Jugo de medio limón con una cucharada de miel y 1/4 de cucharadita de polen en medio vaso con agua...en ayunas.

Esta receta, la ropa en algodón, más la contención y apoyo que tuve de mi esposo y de esta amiga fueron mis aliados. Fue lo que me ayudó a vencer esta crisis de lactancia que pudo terminar en un destete obligado.

Si estas con grietas o heridas, si recién estas comenzando la lactancia o ya llevas tiempo como en mi caso, tal vez esta receta también te pueda servir, así como verificar la posición en la que tu bebé está tomando leche...pero por sobre todo te recomiendo hablar con amigas que te entiendan, con tu pareja, con la liga de la leche, con consultores en lactancia...porque el apoyo es básico si deseas continuar en esta aventura.




Esto fue lo que me funcionó y me ayudó a sanar. Y hoy seguimos con la lactancia a demanda, una lactancia feliz que acabará cuando esté lista mi princesa o tal vez cuando yo ya no desee seguir...pero se acabará despacio, con respeto, paciencia y amor.