Si yo pude, tú también

Hace poco se celebró en grande la lactancia materna. Sí, fue una semana linda y miles de publicaciones alegraron mis redes sociales y me hicieron acordar cuando yo daba de lactar. Nunca antes había contado mi experiencia, así que aquí va, esperando que a alguna mami por ahí le ayude.
Gabriel nació a las 9pm, luego de tres horas de recuperación me pasaron a cuarto y por fin me trajeron a mi bebé. Por fin pude olerlo y verlo bien, besarlo, acariciarlo y alimentarlo. Debo admitir que en el embarazo estaba muy nerviosa por ese momento.. me preguntaba cómo sería todo, si iba a poder y lo raro que sería para mí. Bueno, no fue así. No fue nada raro. Al contrario.
La primera vez que Gabriel estuvo en mi pecho fue uno de los momentos más naturales de mi vida. Me acuerdo que no podía voltearme bien por la operación así que entre mi mamá y la enfermera me ayudaron a colocarlo en la posición correcta. Gabriel no durmió bien la primera noche, el calostro no era suficiente para él y tenía mucha hambre. Lo mismo pasó la segunda noche y le dieron fórmula en neonatología. Yo lo ponía en el pecho y se desesperaba, me intentaba sacar y la leche no salía.. Era horrible, de verdad. Me sentía súper triste de no poder alimentar a mi hijo por más que succionaba, no se saciaba.

Nos dieron de alta sin ningún problema pero con nuestra receta médica indicando una fórmula determinada. Llegamos a casa y mi mamá empezó a hervir quinua para que tome el agua (que para mi era horrible!!!), mi vaso enorme de jugo en la mañana y agua pura. Todo para "que salga la leche". Tomaba líquido, avena y Gabriel seguía sin llenarse. A la semana de nacido fue su primer chequeo y las cosas no estaban del todo bien. Mi hijo no había crecido ni ganado el peso suficiente para el tiempo que tenía. Salí llorando con mi mamá de la clínica, frustrada de no poder alimentar a mi hijo, de no ser lo único suficiente. Le decía a mi mamá que yo había tomado de todo y bueno.. ella me dijo algo que hasta el día de hoy recuerdo: "Si existiera algún componente, alimento o sustancia que haga a la mujer producir más leche, ya lo hubieran hecho pastilla". Y sí, un doctor se lo dijo y jamás lo olvidó.. totalmente cierto. Como ya había leído antes y muchos profesionales me habían dicho, lo único que da más leche es la succión del bebe. 
Me acuerdo que las primeras tres semanas tuve heridas y era horrible.. Usé unas cremitas que me ayudaron mucho (además de ponerme mi propia leche, alivia un montón!). Poco a poco fueron sanando y ponía a Gabriel en el pecho el mayor tiempo posible. Para ser sincera, disfrutaba mucho ese momento con él. Poder olerlo, ver que se quede dormido conmigo y dormir profundamente con él.. me encantaba. 

Gabriel tenía casi tres meses cuando regresé a clases.. la cosa se complicaba para darle de lactar, el extractor y yo nunca nos llevamos bien. No me salía ni gota de leche, así que Gabriel siguió con alimentación mixta. Llegaba corriendo de la universidad a mi casa, porque me llenaba de leche y a veces era súper incómodo estar así en clases. Llegó otro ciclo y mis horarios cambiaron.. mejoraron. Tuve la suficiente leche como para abastecer a Gabriel y era feliz. Pronto empezó a comer y le daba de lactar tres veces al día. SÍ! De mi leche!!!! Logré hacer algo que al comienzo lo veía imposible. 
Nunca me di por vencida, por más que escuchaba miles de comentarios que me decían: "yo me quedé sin leche a los cuatro meses", "hasta los seis es suficiente", "no vas a poder darle hasta el año". Bueno.. superé eso! Gabriel lactó hasta el año y cuatro meses. Y fuimos felices. No dejé de tener la conexión con él.. y hasta ahora lo acompaño tomando su leche antes de dormir. Todas las mujeres somos capaces de alimentar a nuestros bebes y hay que ser constantes. Pero también, tienes que sentirte cómoda y feliz haciéndolo. La sociedad es muy dura y crítica, los mismos familiares juzgan sin saber lo que uno quiere o cree. Te critican si es que no das de lactar, si es que das fórmula o si das demasiado tiempo. Qué joda, no? Cada quien es libre y capaz de elegir lo mejor para sus hijos, pero primero para uno misma, porque si no estás bien tú, tu bebé tampoco lo estará.