¿Qué pasó?


Qué pasó? Es lo que todos preguntan al esposo de Maritha. Qué pasó?. El responde en modo auto: Se complicó el parto, necesitó una cesárea de emergencia y luego la maldita embolia pulmonar. Ella dejó de existir a las 10:20am.

A nadie a quién culpar. Maldito destino. Todos le piden resignación, la familia y amigos están pendientes de él, sus gemelas y su recién nacida. 

Él está imaginando cómo será la vida sin su esposa. Cómo será su solitaria paternidad. Y además del dolor de su pérdida que empezaba aparecer pues había estado caminando sobre nubes en automático con tanto papeleo que hacer, su cabeza está con la bebé en el hospital, en donde los pulmoncitos de su recién nacida pelean por respirar y cada gramo que sube al día es una victoria de su propia batalla. Maritha bebé pelea cada minuto por estar con papá y sus hermanitas y estoy segura que mamá Maritha está ayudándole desde donde esté.

Cómo consolar al hombre que ha perdido a la mujer de su vida en una muerte inexplicable y estúpida como es la muerte de una mujer al dar a luz. 

No hay palabras para aliviar una pérdida como ésta. Y quizá sólo nos queda agradecer por los momentos que compartimos con la persona que perdimos. Maritha fue de esas personas que todos quisiéramos tener como amiga, siempre positiva, emprendedora y con una gran sonrisa, dando todo por su familia. Tuve la suerte de conocerla en el colegio, pero llegamos a ser más amigas cuando tuve a mis mellizos y ella nunca dejó de escribirme cuando le pedí algún consejo o aliento acerca de la vida de una madre de múltiples. Últimamente Mauri -como siempre la llamé-  fue la entusiasta en contactarnos para reunirnos por el aniversario del colegio. En tu honor seguiremos reuniéndonos, estemos donde estemos haremos todo lo posible para estar juntas en las aulas del colegio cada 30 de agosto y poder decir "Presente" cuando entonen tu nombre.

Lalo, Maritha te ha dado los milagros más hermosos que son tus hijas para que puedas seguir adelante. Estoy segura que eres una gran padre, estoy segura que fuiste de esos que cambiaron pañales a media noche mientras Maritha cambiaba a tu otra gemelita. Estoy segura que seguirás siendo el mejor padre para tus hijas, y que las abrazaras cada día. Llora muy alto si lo quieres hacer. Vive tu luto el tiempo que lo necesites, nadie te apura, todos te acompañamos en este dolor. Habla de tu esposa todas las veces que quieras y cuantas veces al día quieras, porque ella siempre estará contigo y tus hijas. Mis más sentidas condolencias para ti y tu familia, el corazón de muchas personas que no te conocemos está contigo y tus hijas preciosas.

Descansa en paz Maritha.