Confesiones y experiencias de una boda con hijos


Estamos a casi dos semanas después del día en el que celebramos mi matrimonio religioso, UFF fueron tantos los preparativos que el cansancio me duró hasta hace unos días, si es que aún no me quedan secuelas. Entre los preparativos típicos, los encuentros después de 1000 años y la posterior despedida quede emocionalmente con resaca y depre post party. 

Efectivamente, estos años de mamá no se llevaron el ritmo #mequedabandudas, bailé como diría mi mamá "como descocida", canté en voz alta casi todas las canciones en español que pusimos #nuncatantoconelinglés y me olvidé de los protocolos. 

Creo que antes del gran evento tenía mil dudas, preguntas, ilusiones acerca de cómo sería mi boda con hijos, y la verdad que todo se difuminó ese día, estuve tan relajada que nada me llegó a estresar, tan relajada que me olvidé mis votos #soloamímepasa #improvisación. Empezamos ese día no como yo planeé sino como todo sólo se dió, teniendo así a mis dos peques al lado durante todo mi arreglo y finalmente vistiendo a ambos, ya saben: mamá es mamá, así sea la novia. Para cuando llegamos a la iglesia mi gorda miró atentamente toda la ceremonia mientras Lukas se nos acercaba de rato en rato a pedirnos que salgamos a jugar, pero en voz baja así que nos resultaba gracioso, definitivamente su traje limpió el piso del altar varias veces #sinpolvonohayboda y finalmente se rindió y regresó a los brazos de sus abuelos hasta la hora de nuestra salida, donde muy empeñoso nos lanzó pétalos. Para cuando llegamos a la recepción y yo soñaba con las fotos familiares, mis dos hijos estaban dormidos #plop, así que las únicas fotos de los cuatro son cuando partimos las torta y ambos estaban simultáneamente despiertos #cosasdelavida.

A la hora del baile Lukas pidió bailar cargado casi siempre pero se divirtió mucho, duró despierto casi toda la fiesta y comió más torta que cualquier otro invitado creo. Estuvo con la niñera solo la primera parte de la fiesta después estuvo con la familia y con nosotros. 

Si tuvimos momentos en los que nos hemos ocupamos de los bebés y dejamos a nuestros invitados de lado un rato, pero eso no cambió en nada mi percepción de la fiesta, yo estaba feliz, y la verdad que ni lo sentí. También he de admitir que mi mamá y mi suegra me apoyaron full con el cuidado de los pequeños, logrando así tener una fiesta balanceada entre amistades e hijos. 

Pero bueno, les contaré que esto no fue al final nuestra gran preocupación, sino el Clima!! Nosotros hicimos nuestro matrimonio en Mallorca y pues un día soleado era lo que queríamos al inicio (al inicio porque después temía derretirme en vestido de novia) . Pero llegamos y tuvimos pronósticos de lluvia para nuestra semana #pánico, mi estilista me comentó que en Mallorca se acostumbraba llevarle una docena de huevos a Santa Clara para que nos ayude a tener buen clima en el día de la boda, yo soy católica y creo en los Santos así que me aventuré en esta búsqueda del convento y encontré un lugar muy hermoso, unas monjas muy amables que me prometieron rezar por nuestro día y otras novias igual de preocupadas que yo. Me encantó todo, la tradición, el lugar, las circunstacias, y pues desde ya le agradezco a Santa Clara porque se nos hizo! Tuvimos un clima lindo (sol al inicio y nubes con rayos de sol), a pesar de que el viernes anterior cayó una tormenta de locos, de las que casi nunca ocurren en Mallorca. 

Así que sin más que contarles, me quedo agradecida con la vida. Boda con hijos exitosa! 

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